Aparición de San Miguel en España
- rccrecreo

- 10 sept 2021
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Muy célebre fue la aparición en el Reino de Navarra, como testimonio la Iglesia de San Miguel de Excelsis, edificada en lo alto de una montaña altísima, una de las ramificaciones de los Pirineos, llamada por los moradores Aralar, cuyas laderas originan el río Araia, que corre por el valle de Araquil. La construcción de este templo, cuya consagración fue asistida por siete obispos, se dio por San Miguel quien se apareció a un caballero de la ciudad de Goñi, en los tiempos en que los moros entraron en España, devastándola. El Seráfico Arcángel quiso ofrecerse como protector y patrono en aquella gran calamidad, aún cuando Santiago fuese implorado para este fin por los españoles.

Por otra aparición de luz fue edificado a San Miguel una insigne Ermita, que enseguida fue Iglesia Patriarcal de Ontinyent, en el Reino de Valencia. Con certeza, grande fue la protección que este sublime espíritu garantizó en aquel reino y en aquella ciudad, como con razón avisa su historiador Escolano (1), diciendo: “es digno considerar que fue San Miguel quien dio fin a los moros en nuestra ciudad, como fue el mismo quien dio inicio a su destrucción, cuando el Rey D. Tiago tomó posesión de la tierra de ellos en las Vísperas de la Fiesta de San Miguel. De hecho, volviéndose una gran parte de la región de Valencia, morada de los moros después de su conquista, en el año 1521, algunos niños, mientras jugaban en el día de San Miguel, movidos por una inspiración divina, tomaron un cuadro de San Miguel y, juntamente con otras personas, con grandes aclamaciones, lo llevaron hasta la mezquita de los moros, los que no tuvieron coraje de oponer resistencia. Aquellos pequeños gritaban: “Viva San Miguel! Viva San Miguel y la fe en Jesucristo” y pusieron el cuadro en aquel lugar, donde, en el día de San Dionisio, fue celebrada la Santa Misa.

Vicente Perez aprovechó la ocasión para inducir a los moros y convertirse al cristianismo y, de hecho, todos aceptaron ser bautizados.
La mezquita fue consagrada y se volvió una parroquia”.
En Aralar una obra clave es la imagen de San Miguel depositada en un relicario del siglo XVIII revestido de plata en 1756 por el platero pamplonés José de Yábar. Representa al arcángel, con las alas desplegadas y los brazos en alto sosteniendo la cruz sobre su cabeza. En ella se guarda una antigua talla de madera, reliquia que, según la tradición, fue dejada por el propio ángel. La imagen recorre decenas de localidades cada primavera.

San Miguel también es lugar de leyendas, como la de Teodosio de Goñi. Se cuenta que en el valle de Goñi vivía en el siglo VIII don Teodosio, señor de la comarca. A su vuelta de la guerra con los árabes, se encontró en el camino con un diablo disfrazado de ermitaño, quien le contó que su mujer le estaba engañando con un criado.
Como penitencia, el Papa le condenó a caminar por los montes cargando una cruz y atado con unas cadenas hasta que éstas se rompieran.
Vagando por la Sierra de Aralar, un día se le apareció un dragón y Teodosio invocó a San Miguel, que mató a la bestia y lo liberó de sus cadenas. Allí mismo, Teodosio erigió el santuario en el que se guardan las cadenas y se venera la reliquia de San Miguel.
Referencia
1) L 5 de Historia Valent. C.5. En: ESCOLANO, Gaspar. Décadas de la historia insigne y coronada ciudad y reino de Valencia. Valencia; Terraza, Aliena y compañía, 1878



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