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Breve oficio de la Inmaculada - Invitatorio

BREVE OFICIO DE LA INMACULADA


Introducción

El “Oficio breve de la Inmaculada” es una expresión de alabanza a María.

De forma similar a la Liturgia de las Horas, canta a la Inmaculada Madre de Dios y expresa nuestro amor de hijos e hijas de María. En este Oficio le agradecemos su fe, su sí a Dios y le pedimos ayuda para identificarnos con Jesucristo, su Hijo, compartiendo con ella la misión apostólica de la Iglesia.

El “Oficio breve” es una práctica muy antigua de la devoción mariana en la Iglesia, en especial promovida por la “tradición inmaculista”. Proviene del siglo XV, cuando el papa Sixto IV instituyó la fiesta de la Inmaculada para el rito romano (28 febrero 1476) y encargó la confección del “Pequeño oficio” a semejanza del Oficio divino. A partir de entonces, las versiones de los textos se divulgaron, y la práctica devocional fue apoyada por los papas posteriores, hasta llegar a su cumbre con la proclamación del dogma de la Inmaculada (1854).


La breve versión que compartimos es obra de tres religiosos marianistas, Alfredo Colorado, Luis Manuel Duyos y Manuel Madueño y en su edición en papel de la “Imprenta SM”, lleva dibujos de María de los Ángeles Ruiz de la Prada.


Presentación (edición de 1964)

No es fácil hacer oración acumulando en nuestro español, sin caer en la vulgaridad, la ininterrumpida serie de “piropos” que los versos latinos medievales dedican ingenuamente a la Madre de Dios. Haría falta todo el ímpetu de la inspiración divina del autor del Cantar de los cantares o de los poemas de los libros sapienciales.


La vieja oración que se repetía monótona en cada hora del Oficio se ha convertido ahora en un “Invitatorio” que da sentido a toda la recitación. En las Horas se despliegan en su lugar las más bellas oraciones litúrgicas dirigidas a Nuestra Señora. El contenido de cada una va armonizando con las ideas dominantes de la Hora, expresadas en apretada síntesis, al principio, a modo de breve introducción.


Para que la plegaria resulte más consciente y sabrosa hemos incluido en una segunda parte la explicación de las diversas imágenes bíblicas que se aplican a la Virgen: anotación de los textos mismos de la Escritura y sugerencias que insinúan, más de lo que dicen.

El cristiano no se cansa nunca de pensar en María, de recurrir a Ella y de hablar de su bondad: para eso está las alabanzas de este Oficio dedicado a la Inmaculada.


Si se recita en grupo, en las invocaciones del principio y del final de cada Hora comienza un presidente, respondiendo el pueblo (la familia o la comunidad) la parte precedida de guión (-).

El presidente entona también el primer verso del Himno, continuando los demás, todos juntos o divididos en dos coros. Al presidente corresponde también la recitación de la oración litúrgica.

Al principio de cada Hora, en el lugar señalado con el signo “+” se hace la señal de la cruz.


Míranos, Señora, con amor,

y alcánzanos de tu Hijo

el perdón de nuestros pecados.


- Míranos, Señora con amor

y alcánzanos de tu Hijo

el perdón de nuestros pecados.

Santa María, Reina del cielo,

Madre de Nuestro Señor Jesucristo

y Madre nuestra,

que no desamparas ni olvidas a nadie,


- Míranos, Señora, con amor,

para que nosotros, que celebramos con alegría

tu santa e inmaculada Concepción,

recibamos el premio de la felicidad eterna.


- Míranos, Señora, con amor,

y nos lo conceda el mismo de quien fuiste Madre

sin dejar de ser Virgen,

Jesucristo Nuestro Señor,

quien con el Padre y el Espíritu Santo

vive y reina en unidad perfecta,

Dios por los siglos de los siglos.


- Míranos, Señora, con amor,

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos.

Amen.


M A I T I N E S

Señora + ven con tu poder en nuestra ayuda,

- y líbranos de nuestros enemigos.


Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

- Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya

(en Cuaresma, en vez de Aleluya: Gloria a ti, Señor, Rey de los cielos).


HIMNO

Salve, Señora universal, Reina del Cielo,

salve, Virgen de las vírgenes,

Estrella de la mañana.

Salve, resplandor de Dios, llena de gracia:

ven pronto, Virgen María,

a defender nuestras almas,

Siempre el Señor pensaba en Ti, eternamente,

para que fueras la Madre

de Cristo, el Verbo encarnado.

Dios, que creó la tierra, el mar y el cielo,

para que fueras su Esposa

te hizo libre de pecado.

Dios te eligió y predestinó,

- Y quiso que vivieras en su casa.

Señora, escucha nuestra oración.

- Y llegue a Ti nuestra voz.


Oremos:

Señor: Tú has librado de toda culpa a la Virgen María por efecto de la libre elección de tu gracia. Así lo proclamamos para conmemorar el misterio de su Concepción Inmaculada, y te ofrecemos estas alabanzas. Acógelas y líbranos, por su intercesión, de todas nuestras culpas. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén. (de la Fiesta de la Inmaculada)


Señora, escucha nuestra oración.


- Y llegue a Ti nuestra voz.


Bendigamos al Señor.


- Demos gracias a Dios.

Por la misericordia de Dios las almas de los fieles consigan la paz.

- Amén.



 
 
 

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