Complemento Oracional - Día # 12
- rccrecreo

- 28 ago 2021
- 3 Min. de lectura
Salmo 25 – Misericordia Divina
A ti, Señor, elevo mi alma,
Dios mío, yo pongo en ti mi confianza;
¡que no tenga que avergonzarme
ni se rían de mí mis enemigos!
Ninguno de los que esperan en ti
tendrá que avergonzarse:
se avergonzarán los que traicionan en vano.
Muéstrame, Señor, tus caminos,
enséñame tus senderos.
Guíame por el camino de tu fidelidad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador,
y yo espero en ti todo el día.
Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor,
porque son eternos.
No recuerdes los pecados ni las rebeldías de mi juventud:
por tu bondad, Señor, acuérdate de mi según tu fidelidad.
El Señor es bondadoso y recto:
por eso muestra el camino a los extraviados;
él guía a los humildes para que obren rectamente
y enseña su camino a los pobres.
Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad,
para los que observan los preceptos de su alianza.
¡Por el honor de tu Nombre, Señor,
perdona mi culpa, aunque es muy grande!
¿Hay alguien que teme al Señor?
El le indicará el camino que debe elegir:
su alma descansará feliz
y su descendencia poseerá la tierra.
El Señor da su amistad a los que lo temen
y les hace conocer su alianza.
Mis ojos están siempre fijos en el Señor,
porque él sacará mis pies de la trampa.
Mírame, Señor, y ten piedad de mí,
porque estoy solo y afligido:
alivia las angustias de mi corazón,
y sácame de mis tribulaciones.
Mira mi aflicción y mis fatigas,
y perdona todos mis pecados.
Mira qué numerosos son mis enemigos
y qué violento es el odio que me tienen.
Defiende mi vida y líbrame:
que no me avergüence de haber confiado en ti;
la integridad y la rectitud me protegen,
porque yo espero en ti, Señor.
Salva, Dios mío, a Israel
de todas sus angustias.
Antífona
Oh glorioso San Miguel Arcángel, compadécete de nosotros, que estamos en medio de tantos peligros y tentaciones y ayúdanos en los combates de esta vida. Líbranos del infierno y ayúdanos para que un día podamos vivir la bienaventuranza eterna en el cielo.
Amén.
La Palabra de Dios (Marcos 10, 6-9)
Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer.
Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido».

Meditación
No abras tu corazón a cualquier persona” (Ecl 8,19); pero trata tus negocios con el sabio y temeroso de Dios. Raramente estés entre los jóvenes y extraños. No lisonjees a los ricos y, por propia voluntad, no te presente a los poderosos.
Procura la compañía de los humildes y simples, de los hombres piadosos y de las buenas costumbres; habla con ellos sobre cosas edificantes.
Busca ser familiar con Dios solamente y con sus ángeles y evita ser conocido de los hombres. Debemos tener la caridad para con todos, pero la familiaridad no conviene. Acontece muchas veces que, una persona desconocida, se estima por su fama, pero su presencia desagrada a los que vienen.
Algunas veces pensamos agradas a los demás por la convivencia y más les desagradamos por los defectos que en nosotros van descubriendo. Gran cosa es vivir en la obediencia a las órdenes de un superior y no ser señor de sí Mucho más seguro es obedecer que mandar.
Letanías de San Miguel Arcángel
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Trinidad Santa, un solo Dios,
Santa María, Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.
San Miguel, ruega por nosotros.
San Miguel, lleno de la gracia de Dios,
San Miguel, perfecto adorador del Verbo Divino,
San Miguel, coronado de honor y gloria,
San Miguel, poderoso Príncipe de los ejércitos del Señor,
San Miguel, portaestandarte de la Santísima Trinidad,
San Miguel, guardián del paraíso,
San Miguel, guía y consolador del pueblo israelita,
San Miguel, esplendor y vigor de la Iglesia militante,
San Miguel, honor y alegría de Iglesia triunfante,
San Miguel, luz de los Ángeles,
San Miguel, baluarte de los ortodoxos,
San Miguel, fuerza de los que combaten bajo el estandarte de la Cruz,
San Miguel, luz y confianza de las almas en el último momento de la vida,
San Miguel, socorro certero,
San Miguel, nuestro auxilio en todas las adversidades,
San Miguel, heraldo de la sentencia eterna,
San Miguel, consolador de las almas que están en el Purgatorio,
San Miguel, a quien el señor encomendó recibir las almas después de la muerte,
San Miguel, nuestro Príncipe,
San Miguel, nuestro Abogado,
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Perdónanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Escúchanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Ten misericordia de
nosotros.
Ruega por nosotros, glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo, para que seamos dignos de sus promesas.
ORACIÓN
Señor Jesús, santifícanos con una bendición siempre nueva,
y concédenos por la intersección de San Miguel,
aquella sabiduría que nos enseña a juntar las riquezas del cielo
y cambiar los bienes temporales por los de la eternidad.
Tú, que vives y reinas por todos los siglos de los siglos.
Amén



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