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Complemento oracional - Día #14

Salmo 27 – Dios está en la luz y en la oscuridad


El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?

El Señor es el baluarte de mi vida,

¿ante quién temblaré?


Cuando se alzaron contra mí los malvados

para devorar mi carne,

fueron ellos, mis adversarios y enemigos,

los que tropezaron y cayeron.

Aunque acampe contra mí un ejército,

mi corazón no temerá;

aunque estalle una guerra contra mí,

no perderé la confianza.


Una sola cosa he pedido al Señor,

y esto es lo que quiero:

vivir en la Casa del Señor


todos los días de mi vida,

para gozar de la dulzura del Señor

y contemplar su Templo.


Sí, él me cobijará en su Tienda de campaña

en el momento del peligro;

me ocultará al amparo de su Carpa

y me afirmará sobre una roca.


Por eso tengo erguida mi cabeza

frente al enemigo que me hostiga;

ofreceré en su Carpa sacrificios jubilosos,

y cantaré himnos al Señor.


¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz,

apiádate de mí y respóndeme!

Mi corazón sabe que dijiste:

«Busquen mi rostro».

Yo busco tu rostro, Señor,

no lo apartes de mí.


No alejes con ira a tu servidor,

tú, que eres mi ayuda;

no me dejes ni me abandones,


mi Dios y mi salvador.

Aunque mi padre y mi madre me abandonen,

el Señor me recibirá.


Indícame, Señor, tu camino

y guíame por un sendero llano,

No me entregues a la furia de mis adversarios,

porque se levantan contra mí testigos falsos,

hombres que respiran violencia.


Yo creo que contemplaré la bondad del Señor

en la tierra de los vivientes.

Espera en el Señor y sé fuerte;

ten valor y espera en el Señor.


Antífona


San Miguel Arcángel, te pedimos humildemente, oh Príncipe de las milicias celestiales, que te acuerdes de nosotros, sobre todo cuando somos asaltados por las sugestiones del enemigo. Victorioso por tu auxilio, haz de nosotros un sacrificio agradable ofrecido al Señor, justo y misericordioso.

Amén.


La Palabra de Dios (Marcos 2, 23-24.27)


Un sábado en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le dijeron: «¡Mira! ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?». Y agregó: «El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado.


Meditación


Evita, en cuanto te sea posible, la agitación del mundo; porque por más recta que sea la intención, es siempre inconveniente tratar las cosas mundanas. Muy rápido nos dejamos vencer por la vanidad. Quisiera yo, muchas veces, haber callado y no haberme encontrado envuelto entre los hombres. ¿Por qué razón entonces nos apuramos en hablar y confabular si raramente volvemos al silencio sin daño a la conciencia?


Nos gusta tanto esas conversaciones porque pretendemos desahogar el corazón fatigado de preocupaciones diversas. Y, de buena voluntad, hablamos y cuidamos o de aquello que más amamos y deseamos, como de aquello que es lo más contrario.


Muchas veces, en vano y sin fruto, pues ese consuelo exterior es perjudicial al interior. Nos corresponde vigilar y orar para que no se pase nuestro tiempo en la ociosidad. Si es lícito y conveniente hablar, que sea de cosas edificantes. Las malas costumbres y la negligencia en el propio perfeccionamiento mucho ayudan a desenvolver la lengua.


Letanías de San Miguel Arcángel


Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.


Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.


Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo,

Dios, Espíritu Santo,

Trinidad Santa, un solo Dios,


Santa María, Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.

San Miguel, ruega por nosotros.

San Miguel, lleno de la gracia de Dios,

San Miguel, perfecto adorador del Verbo Divino,

San Miguel, coronado de honor y gloria,

San Miguel, poderoso Príncipe de los ejércitos del Señor,

San Miguel, portaestandarte de la Santísima Trinidad,

San Miguel, guardián del paraíso,

San Miguel, guía y consolador del pueblo israelita,

San Miguel, esplendor y vigor de la Iglesia militante,

San Miguel, honor y alegría de Iglesia triunfante,

San Miguel, luz de los Ángeles,

San Miguel, baluarte de los ortodoxos,

San Miguel, fuerza de los que combaten bajo el estandarte de la Cruz,

San Miguel, luz y confianza de las almas en el último momento de la vida,

San Miguel, socorro certero,

San Miguel, nuestro auxilio en todas las adversidades,

San Miguel, heraldo de la sentencia eterna,

San Miguel, consolador de las almas que están en el Purgatorio,

San Miguel, a quien el señor encomendó recibir las almas después de la muerte,

San Miguel, nuestro Príncipe,

San Miguel, nuestro Abogado,


Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Perdónanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Escúchanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Ten misericordia de

nosotros.


Ruega por nosotros, glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo, para que seamos dignos de sus promesas.


ORACIÓN

Señor Jesús, santifícanos con una bendición siempre nueva,

y concédenos por la intersección de San Miguel,

aquella sabiduría que nos enseña a juntar las riquezas del cielo

y cambiar los bienes temporales por los de la eternidad.

Tú, que vives y reinas por todos los siglos de los siglos.

Amén


 
 
 

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