Complemento Oracional - Día #2
- rccrecreo

- 17 ago 2021
- 2 Min. de lectura
Salmo 4 - El defensor de los pobres
Respóndeme cuando te invoco, Dios, mi defensor,
tú, que en la angustia me diste un desahogo:
ten piedad de mí y escucha mi oración.
Y ustedes, señores,
¿hasta cuando ultrajarán al que es mi Gloria,
amarán lo que falso y buscarán lo engañoso?
Sepan que el Señor hizo maravillas por su amigo:
él me escucha siempre que lo invoco.
Tiemblen, y no pequen más;
reflexionen en sus lechos y guarden silencio,
ofrezcan los sacrificios que son debidos
y tengan confianza en el Señor.
Hay muchos que preguntan:
«¿Quién nos mostrará la felicidad,
si la luz de tu rostro, Señor,
se ha alejado de nosotros?».
Pero tú has puesto en mi corazón más alegría
que cuando abundan el trigo y el vino.
Me acuesto en paz y en seguida me duermo,
porque sólo tú, Señor, aseguras mi descanso.

Antífona
San Miguel Arcángel, es a ti a quien la Santa Iglesia venera como su guardián y patrono, a ti a quien el Señor ha confiado las almas redimidas para conducirlas a la felicidad celestial. Suplica pues al Dios de la paz que aplaste al enemigo bajo nuestros pies, a fin de quitarle el poder de dañar a la Iglesia y a todos los hombres de buena voluntad que procuran vivir en la verdad, y te buscan en medio de sus luchas y tribulaciones.
Amén.
Palabra de Dios (Mateo 5: 14-16)
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña.
Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.
Meditación
“La vanidad de las vanidades, todo es vanidad” (Ecl 1,2); excepto amar a Dios y servirle solo a Él. La sabiduría suprema consiste en buscar el Reino de los Cielos a través del desprecio del mundo. Vanidad, es pues, buscar riquezas perecederas y depositar en ellas tu confianza. La vanidad también desea honor y se deleita en ser elevados. La vanidad sigue los apetitos de la carne y codicia lo que luego debe ser severamente castigado. Vanidad es desear larga vida, sin cuidar que sea buena. La vanidad solo atiende a la vida presente, sin prever las cosas futuras. Vanidad es amar lo que pasa tan rápido y no buscar apresuradamente la felicidad que siempre perdura. Recuerda a menudo el proverbio: “Los ojos no se sacian de lo que ven, ni los oídos de lo que oyen” (Eclesiastés 1: 8)



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