Complemento Oracional - Día #4
- rccrecreo

- 19 ago 2021
- 2 Min. de lectura
Salmo 6 – Dios atiende a los afligidos
Señor, no me reprendas por tu enojo
ni me castigues por tu indignación.
Ten piedad de mí, porque me faltan las fuerzas;
sáname, porque mis huesos se estremecen.
Mi alma está atormentada,
y tú, Señor, ¿hasta cuándo...?
Vuélvete, Señor, rescata mi vida,
sálvame por tu misericordia,
porque en la Muerte nadie se acuerda de ti,
¿y quién podrá alabarte en el Abismo?
Estoy agotado de tanto gemir:
cada noche empapo mi lecho con llanto,
inundo de lágrimas mi cama.
Mis ojos están extenuados por el pesar
y envejecidos a causa de la opresión.
Apártense de mí todos los malvados,
porque el Señor ha oído mis sollozos.
El Señor ha escuchado mi súplica,
el Señor ha aceptado mi plegaria.
¡Que caiga sobre mis enemigos la confusión y el terror,
y en un instante retrocedan avergonzados!
Antífona
San Miguel Arcángel, te suplicamos que nos obtengas de Dios la verdadera humildad de corazón, una fidelidad inquebrantable en el cumplimiento continuo de la voluntad de Dios y una gran fortaleza en el sufrimiento y las penurias.
Robustece la mente, el corazón y el espíritu de todos aquellos que son violentados y padecen situaciones de trata de personas.
Amén.

Palabra de Dios (Juan 7, 37-39)
Jesús, poniéndose de pie, exclamó: «El que tenga sed, venga a mí; y beba el que cree en mí». Como dice la Escritura: "De su seno brotarán manantiales de agua viva".
El se refería al Espíritu que debían recibir los que creyeran en él. Porque el Espíritu no había sido dado todavía, ya que Jesús aún no había sido glorificado.
Meditación
“No te llenes de orgullo” (Rom 11,20); más bien, confiesa tu ignorancia. ¿Por qué te prefieres a ti mismo por sobre los demás, cuando hay otros más instruidos y versados en la Ley? Si quieres saber algo y aprender de forma útil, desea que te ignoren y no seas tenido en cuenta. No hay ciencia mejor y más útil que el conocimiento y el desprecio de uno mismo. Tenerse uno mismo por nada y juzgar bien a los demás es una gran sabiduría y perfección.
Incluso aún si vieses a alguien pecar públicamente o cometer faltas graves, no debería considerarte mejor; porque no sabes el tiempo en que perseverarás en el bien. Todos somos débiles, pero no tenga a nadie como más débil que tú.
Feliz quien es instruido por la verdad, no por imágenes o palabras que pasan, sino tal como son. Nuestros juicios y sentidos frecuentemente nos engañan y logran poco.
¿De qué sirve la curiosidad por conocer las cosas ocultas y oscuras, de cuya ignorancia no seremos reprendidos en el día del juicio? Gran locura es que, despreciando las cosas útiles y necesarias, nos entreguemos, con excesivo cuidado, a lo curioso y dañino. Teniendo ojos, no vemos (cfr. Sal 115, 5)



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