Complemento oracional - Día #6
- rccrecreo

- 21 ago 2021
- 2 Min. de lectura
Salmo 9 – El pobre no será olvidado
Canten al Señor, que reina en Sión,
proclamen entre los pueblos sus proezas.
Porque él pide cuenta de la sangre,
se acuerda de los pobres y no olvida su clamor.
El Señor se apiadó de mí, contempló mi aflicción;
me tomó y me alzó de las puertas de la Muerte,
para que pudiera proclamar sus alabanzas
y alegrarme por su victoria en las puertas de Sión.
Los pueblos se han hundido en la fosa que abrieron,
su pie quedó atrapado en la red que ocultaron.
El Señor se dio a conocer, hizo justicia,
y el impío se enredó en sus propias obras.
Vuelvan al Abismo los malvados,
todos los pueblos que se olvidan de Dios.
Porque el pobre no será olvidado para siempre
ni se malogra eternamente la esperanza del humilde.
¡Levántate, Señor!
que los hombres no se envanezcan,
y las naciones sean juzgadas en tu presencia.
Infúndeles pánico, Señor,
para que aprendan que no son más que hombres.

Antífona
San Miguel Arcángel, ofrece nuestras oraciones ante los ojos del Altísimo, para obtener con ellas la misericordia del Señor; y, derrotando al dragón, la serpiente antigua, enciérralo una vez más en el abismo, para que nunca más seduzca a las naciones.
Protege a nuestros abuelos y abuelas, a nuestros adultos mayores y ancianos, que sean entre nosotros, pilares en los cuales se edifiquen la vida de sus hijos y nietos, de las nuevas generaciones y reconozcan que no hay Dios poderoso como el Nuestro.
Amén.
Palabra de Dios (Mateo 8, 23-27)
Después Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron.
De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía.
Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: «¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!».
El les respondió: «¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?». Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma.
Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?».
Meditación
El hombre bueno y piadoso primero regula, interiormente, lo que debe hacer exteriormente. Y así es que no se deja arrastrar por los impulsos de una inclinación viciosa, sino que los somete a la voluntad de la recta razón. ¿Qué combate más rudo que el de trabajar para derrotarse a sí mismo? Este debería ser nuestro compromiso: superarnos a nosotros mismos, ser cada día más fuertes, progresar en el bien.
Toda perfección en esta vida trae consigo alguna imperfección; así como toda especulación va acompañada de alguna oscuridad. El humilde autoconocimiento es el camino más corto hacia Dios que las profundas investigaciones de la ciencia. La ciencia no es condenable o el sencillo conocimiento de cualquier cosa que, consideradas en sí misma, sean buenas y ordenadas por Dios; pero siempre es preferible una conciencia recta y una vida virtuosa.
Muchos, sin embargo, buscan la ciencia en lugar del vivir bien y, por esa misma razón, a menudo cometen errores y pocos son los frutos que obtienen del estudio. ¡Ah! Si tuviéramos tanta diligencia en extinguir vicios e implantar virtudes, como en alimentar disputas, no habría tantos males y escándalos entre la gente, ni tanta relajación en los conventos.



Comentarios