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Complemento Oracional - Día #7

SEPTIMO DÍA

Salmo 14 – A los que buscan a Dios


El necio se dice a sí mismo:

«No hay Dios».

Todos están pervertidos, hacen cosas abominables,

nadie practica el bien.


El Señor observa desde el cielo

a los seres humanos,

para ver si hay alguien que sea sensato,

alguien que busque a Dios.


Todos están extraviados,

igualmente corrompidos;

nadie practica el bien,

ni siquiera uno solo.


Nunca aprenderán los malvados,

los que devoran a mi pueblo

como si fuera pan,

y no invocan al Señor?


Miren cómo tiemblan de espanto,

porque Dios está a favor de los justos.

ustedes se burlan de las aspiraciones del pobre,

pero el Señor es su refugio.


¡Ojalá venga desde Sión la salvación de Israel!

Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo,

se alegrará Jacob, se regocijará Israel.


Antífona

San Miguel Arcángel, príncipe, guardián y guerrero, defiéndenos y protégenos con tu espada y no permitas que ningún mal nos toque. Ayúdanos para que busquemos únicamente a Dios. Aparta de nosotros el enemigo y todas sus tentaciones.

Así como rescatas a aquellos que se encuentran en el purgatorio y los presentas al Señor en los cielos, así rescata a todos aquellos que por circunstancias de la vida han perdido y dejado que las tribulaciones apaguen su fe.

Amén.


Palabra de Dios (Génesis 1, 14-16.19)


“Dios dijo: «Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche; que ellos señalen las fiestas, los días y los años, y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra». Y así sucedió.

Dios hizo que dos grandes astros –el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche– y también hizo las estrellas.

Así hubo una tarde y una mañana: este fue el cuarto día.


Meditación


Ciertamente, cuando llegue el día del juicio, no se nos preguntará qué hemos leído, sino qué hemos hecho; ni lo bien que hablamos, sino si vivimos honestamente. Dime: ¿dónde están ahora los doctores y maestros del mundo, tus conocidos que, en vida, prosperaron en los estudios? Otros toman su lugar y no sé si los recuerdan. Parecían ser algo y ahora no hay nadie que hable de ellos.


¡Cuán rápido pasa la gloria del mundo!

¡Ojalá tu vida hubiera estado de acuerdo con la doctrina! Entonces habrías leído y estudiado provechosamente.

¿Cuántos en este mundo, descuidados del servicio de Dios, se pierden por la ciencia vana? Más bien, prefieren ser grandes que humildes, “se han vuelto vacíos en sus pensamientos” (Rm 1,21).


Verdaderamente grande es el que tiene gran caridad.

Verdaderamente grande es el que, haciéndose pequeño, tiene los mayores honores en vano. Verdaderamente es prudente quien, para ganar a Cristo, juzga sin valor todo lo que pertenece a la tierra (cf. Fil 3, 8).


Y verdaderamente sabio es aquel que cumple la voluntad de Dios y desprecia la suya propia.


Letanías de San Miguel Arcángel

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.


Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.


Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo,

Dios, Espíritu Santo,

Trinidad Santa, un solo Dios,


Santa María, Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.

San Miguel, ruega por nosotros.

San Miguel, lleno de la gracia de Dios,

San Miguel, perfecto adorador del Verbo Divino,

San Miguel, coronado de honor y gloria,

San Miguel, poderoso Príncipe de los ejércitos del Señor,

San Miguel, portaestandarte de la Santísima Trinidad,

San Miguel, guardián del paraíso,

San Miguel, guía y consolador del pueblo israelita,

San Miguel, esplendor y vigor de la Iglesia militante,

San Miguel, honor y alegría de Iglesia triunfante,

San Miguel, luz de los Ángeles,

San Miguel, baluarte de los ortodoxos,

San Miguel, fuerza de los que combaten bajo el estandarte de la Cruz,

San Miguel, luz y confianza de las almas en el último momento de la vida,

San Miguel, socorro certero,

San Miguel, nuestro auxilio en todas las adversidades,

San Miguel, heraldo de la sentencia eterna,

San Miguel, consolador de las almas que están en el Purgatorio,

San Miguel, a quien el señor encomendó recibir las almas después de la muerte,

San Miguel, nuestro Príncipe,

San Miguel, nuestro Abogado,


Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Perdónanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Escúchanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Ten misericordia de

nosotros.


Ruega por nosotros, glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo, para que seamos dignos de sus promesas.


ORACIÓN

Señor Jesús, santifícanos con una bendición siempre nueva,

y concédenos por la intersección de San Miguel,

aquella sabiduría que nos enseña a juntar las riquezas del cielo

y cambiar los bienes temporales por los de la eternidad.

Tú, que vives y reinas por todos los siglos de los siglos.

Amén



COMUNIDAD CARISMÁTICA

PIEDRAS VIVAS

2021

 
 
 

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