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CRECIENDO EN EL AMOR A MARÍA REINA

CRECIENDO EN EL AMOR A MARÍA REINA

Cuaresma de San Miguel

Queridos hermanos,

¡Paz y Bien!

Comenzamos nuestra cuaresma de San Miguel celebrando la Asunción de María y en este séptimo día, lo hacemos celebrando a María Reina a María Coronada como Reina, ¡alabado sea el Señor!

Hoy celebramos a María Reina de los Cielos (del mundo invisible, de los ángeles) y de la tierra (lo visible, nosotros los hombres, creación del Amor del Padre).

La cuaresma de San Miguel vive sus primeros días, su primer semana, en lo que antes era la octava de la Asunción.


Hoy queremos que grabes en tu corazón cómo amar a La MADRE DEL CIELO, a Tu Madre del Cielo, y cómo HONRARLA a la manera como LO HACE JESÚS.


¿Cómo crecer en ese amor?

El propio Señor es quien coronó a Su Madre como Reina del Cielo y la Tierra.

“Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza.”

Apo 12,1


El salmo 45 nos dice:

“una hija de reyes está de pie a tu derecha:

es la reina, adornada con tus joyas y con oro de Ofir.”

Y hacia el final el salmista nos invita a alabarla.


Pero, ¿Cómo?

¿La alabanza no es solo dirigida a Dios? Al fin de cuentas en Isaías leemos que Dios dice: “Solo a mi cabe la alabanza”.

Es necesario a esta altura una aclaración.

La ALABANZA DE ADORACIÓN es aquella solo debe ser dada a Nuestro Señor. La “alabanza de adoración” es el reconocimiento es el reconocimiento a quien es el creador, es el reconocimiento de nosotros que somos sus criaturas. Nuestra Señora es también criatura. Criatura que se humilló y fue exaltada por Dios. Y es la misma palabra la que nos invita a alabarla en el salmo 44.


Es por eso mismo que la Palabra también nos dice que “todas las generaciones deben llamarla Bienaventurada”

Nosotros somos parte de esa generación que llama a ella “Bienaventurada”.

Santa Isabel, aquella que fue la primera en recibir la visita de Jesús a través de María, llena de Espíritu Santo, soltó un grito de júbilo al expresar “Bendita eres Tú, entre las mujeres! ¡y Bendito el fruto de Tu vientre! ¡Bienaventurada!”

Ella dice que solo al oír la palabra quedó llena de la alegría del Espíritu Santo.

Isabel lo dice en voz tan alta porque quiere hacernos comprender de alguna manera que esa alabanza necesita ser pronunciada infinitas veces para pisar la cabeza de la serpiente.


En Judit 13, 20-26 vemos una prefiguración de la Santísima Virgen María.

En la voz de Osías ya todo se prefigura: “Ozías, por su parte, dijo a Judit: «Que el Dios Altísimo te bendiga, hija mía, más que a todas las mujeres de la tierra; y bendito sea el Señor Dios, creador del cielo y de la tierra, que te ha guiado para cortar la cabeza del jefe de nuestros enemigos.”


¡Que profecía maravillosa!

Todas las generaciones la llamamos Bendita porque por medio de Ella la cabeza de nuestro enemigo fue pisada.


Y presta atención a lo que leemos en Proverbios 31, 28

“Sus hijos se levantan y la felicitan, y también su marido la elogia:

«¡Muchas mujeres han dado pruebas de entereza, pero tú las superas a todas!».

Engañoso es el encanto y vana la hermosura: la mujer que teme al Señor merece ser alabada.

Entréguenle el fruto de sus manos y que sus obras la alaben públicamente.”


Dios nos enseña que podemos alabar las buenas obras de los hermanos. La alabanza de engrandecer las “buenas obras” puede ser dada a cualquier hermano, la “alabanza de adoración” sólo a nuestro Dios y Señor.


Jesús también cumple el cuarto mandamiento, Él honra a sus padres, a Su Madre.

Y su coronación no fue solo por el hecho de ser Su Madre, Ella fue y es coronada porque sufrió con Jesús, se unió a su pasión, pasó por todos los dolores del Calvario.

Todo lo sufrió con Jesús para ser también glorificada con Él.

Y así como Ella preparó en la pobreza, en la humildad, en una simple gruta, la primer venida de Jesús, la segunda venida del Señor que ya no será en aquella pobreza sino en Victoria, en Gloria y también por la Santísima Virgen y ese día la Iglesia contemplará el triunfo del Corazón Inmaculado de María.


Las tribulaciones del tiempo presente, los dolores del tiempo actual son los dolores de parto que preceden un nuevo nacimiento. Ya lo ha anticipado María en Medjujorge, pero después del gran dolor, Satanás será vencido.

Ahora, en tu vida ¿María ya tiene un lugar en tu corazón?

¿Qué lugar ocupa Ella en tu vida, en tu familia, en tu día a día?

Ella es la Nueva Arca de Noe y quien entre en Su Corazón va a ser protegido.

Nosotros no podemos estar lejos de Ella para participar del triunfo del Señor.

La Cuaresma de San Miguel es también como esa rampa que nos introduce en la Nueva Arca.


Te invitamos en este día a orar con decisión, con fe carismática, con esperanza renovada para que nuestra casa pertenezca a San Miguel, al Corazón Inmaculado de María y por medio de ellos, pertenezca y sirva siempre al Señor, al Dios Trino y nuestra Alabanza de Adoración sea escuchada no solo en los Cielos sino ya aquí, en la tierra.

Recorrer este camino es crecer en el amor a María Reina.


¡Bendecido día junto a Tu Madre del Cielo a quien coronamos como Nuestra Reina!

 
 
 

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