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Cómo entrar con más fuerza al combate y salir fortalecidos?

Queridos hermanos, ¡Paz y Bien!

Muchos son los combatientes que en estos días han descubierto y comenzado a vivir la “Cuaresma de San Miguel”.

Son muchos los que sin comprender del todo el espíritu de la devoción se han dispuesto a vivir esta experiencia oracional movidos por el Espíritu Santo.


Queremos acompañarte, y desde nuestra sencilla y humilde experiencia, comiences a comprender más profundamente el poder de los “Ejércitos del Señor”

Una de las preguntas que más hemos recibido en estos días expresa: ¿Cómo entrar con más fuerza al combate y salir fortalecidos?


Al Señor en las Escrituras se le llama y se le invoca muchas veces como “Señor Dios de los Ejércitos”.

¿A qué ejército se refiere la Escritura?

El ejército de Dios está formado por los ángeles.

Por eso nosotros suplicamos a los ángeles en nuestras batallas.

Uno de los grandes problemas es que no tomamos consciencia del poder con el cual ellos intervienen en nuestra vida. Le hemos asumido más como “mensajeros” olvidando que nuestros Ángeles Custodios no sólo nos guardan, nos auxilian, sino que además “batallan con poder” por nosotros.


En nuestra cabeza, en nuestros pensamientos, nos hemos formado una imagen ingenua, casi boba de los ángeles; las mismas representaciones les muestran de ese modo: “gorditos”, “aniñados”, hasta podríamos decir como “débiles y pequeños” (niños).

¡Los ángeles son criaturas poderosas!

¿Por qué le damos tanto poder a los ángeles caídos, a Satanás, y no le damos poder a nuestro Ángel de la guarda, a San Miguel?


El ejército que nosotros clamamos y pedimos en esta experiencia oracional para que intervenga en nuestro favor es un ejército poderoso.

Ese ejército quiere intervenir en nuestras vidas.


La oración que solemos recitar en la Cuaresma de San Miguel, es una oración que nos llegó a través del bienaventurado padre Luis Eduardo Cestac, fundador de la Congregación de los Siervos de María (no relacionados con los Frailes Servitas) a quien el 13 de enero de 1864 le fue mostrado en espíritu -una visión- la vasta desolación causada por el demonio en todo el mundo. Vio demonios recorriendo el mundo, creando confusión.

Pero a la vez tuvo la visión consoladora de Nuestra Señora, y escucho a la Santísima Virgen quien le decía que si bien se extendía un tiempo negro sobre la humanidad, le advertía sobre la necesidad de pedir al Señor enviase Su Ejército y, al preguntarle por qué no enviaba esa legión de ángeles sin que sea requerida, viendo el mal que estaban haciendo los demonios en el mundo, Ella misma le reveló que era una “condición” del Altísimo.


El padre Cestac: “Pero, mi bondadosa Madre, Vos que sois tan amantísima, ¿no podéis enviarlos sin nuestra petición?” Y Nuestra Señora le contestó: “No, porque la oración es una de las condiciones requeridas por Dios mismo para obtener su favor”.


La Santísma Virgen le comunicó la oración, ordenándole que la imprimiera y la distribuyese gratuitamente. Cuando se estaba imprimiendo, la prensa fue rota en dos oportunidades por el diablo, en odio a la Virgen y temor a la eficacia que dicha oración tendría.


El Señor envía Su Ejército cuando Su pueblo lo pide, lo suplica.

Fue entonces que el p. Celtac le preguntó cómo pedir esa intervención y en ese momento Nuestra Señor le reveló la oración que conocemos como “Augusta Señora, reina de lo Ángeles”.

Cada vez que oramos Nuestra Señora intercede y el Señor envía Sus Legiones


Para comprender aún más te invito a tomar tu Biblia y leer: 2 Reyes 6, 8-26


En este pasaje del Antiguo Testamento leemos el momento en que Siria declara la guerra contra Israel, lo ataca, solo que Israel tenía un profeta llamado Eliseo, y todo aquello que Siria maquinaba contra los israelitas de manera preventiva ya era previsto por Israel que se preparaba. El Rey de Siria pensando que alguien delataba los planes, reunió a sus oficiales, y fueron ellos quienes advirtieron al rey que lo que en realidad sucedía es que Israel tenía UN PROFETA y que aquello que en sueños el rey pensaba, el profeta ya lo conocía, Fue entonces que el rey decidió atrapar al profeta cercando la ciudad donde se encontraba.

Fue en un amanecer cuando el siervo del profeta al ver cercada la ciudad pensó: “no hay salida para nosotros”, y Eliseo, hombre de visión y fe le dijo: “NO TENGAS MIEDO, los que están con nosotros son mayores y mas poderosos que los que están con ellos”.

Pero el siervo no veía nada.

El profeta sostenía “los que están con nosotros son más numerosos”, pero los ojos del siervo solo podían llenarse de miedo.

Fue entonces cuando Eliseo oró al Señor pidiendo: “Señor, ábrele los ojos para que vea”

Y al momento el siervo percibió lo que sus ojos carnales no le permitían ver.

Los ojos espirituales del siervo fueron abiertos después de la oración del profeta y pudo descubrir “que la montaña estaba repleta de caballos y carros de guerra”

La historia sigue, pero es en este punto donde queremos detenernos, en la incapacidad que tenemos para descubrir ese enorme ejército que nos rodea para defendernos y dar la batalla.

¿Alcanzas a ver la incidencia que tiene el Ejército Celestial?


La Reina de los Ángeles, Nuestra Señora, nos dice: ”…pidan, pidan que el Señor envíe las legiones celestiales para que los defiendan.”

San Mateo nos cuenta que el mismo Jesús fue llevado a lo alto de un pináculo por un Ángel en el momento de la tentación.

Las Escrituras nos muestran que fue Ángel quien corrió la piedra del sepulcro.

Los ángeles obran con poder cuando colocamos delante del Señor nuestros IMPOSIBLES.


¿Qué necesidad necesitas presentar al Señor?

¡Toma la cruz en tus manos, y reza ahora, en este momento, con confianza, con renovada fe, a la Augusta Reina de los Ángeles!

Reza al Poderoso Señor de los Ejércitos.

La cuaresma de San Miguel es un tiempo propicio para que el Señor intervenga sobre NUESTROS IMPOSIBLES.


Si hay un ejército que quiere destruir tu familia, tus proyectos, tu vida entera, existe otro Ejército más poderoso, es el ejército de Nuestro Señor que te rodearan con carros de Fuego.


Muchos de nuestros “imposibles” no encuentran solución porque nos prendemos, nos aferramos a nuestra voluntad con toda nuestra fuerza, pero no siempre nuestra voluntad es nuestra felicidad.


Nosotros en la cuaresma de san Miguel nos colocamos en oración para aprender a hacer la VOLUNTAD DE DIOS que siempre es la mejor y es nuestra felicidad, pero necesitamos ojos espirituales, como el siervo del profeta, para poder percibirlo.

Necesitamos ojos espirituales para nuestra vida.

Si pensamos y vemos todo desde lo puramente carnal, si no elevamos nuestra mirada, aún poniendo esmero y fuerza para que nuestros labios reciten una y otra vez la cuaresma, solo serán palabras sueltas que no tendrán poder alguno.


Nuestro Dios no es un Dios de miseria, no es un Dios de migajas, es un Dios que cuida, que providencia todo lo necesario para nuestra vida y santificación.


¿Necesitas al Ejército del Señor en tu vida?


Te invito a terminar orando a Augusta Reina de los Ángeles


Augusta Reina de los Cielos y Soberana Señora de los Ángeles,

que desde el principio del mundo has recibido de Dios,

el poder y la Misión de aplastar la cabeza de Satanás,

te pedimos humildemente,

que envíes a las legiones celestiales para que,

por tu mandato,

persigan a los demonios,

los combatan en todas partes,

repriman su audacia

y los devuelvan al abismo.

¿Quién puede compararse con Dios?

¡Oh, buena y tierna Madre!

Tú serás siempre nuestro amor y nuestra esperanza.

¡Oh, Madre de Dios!

Envía a los santos Ángeles y Arcángeles

para defendernos y mantener lejos de nosotros

al cruel enemigo.

Santos Ángeles y Arcángeles,

defendednos y protegednos.

Amén (1)



(1) (Nihil Obstat por Arthur J. Scanlon, Censor; e Imprimátur de Patrick Hayes, Cardenal Arzobispo de Nueva York, 5 de Septiembre de 1936):



 
 
 

1 comentario


gladysandovalmcy
18 ago 2022

Amén Señor envía tus Santos Angeles va Arcángeles a librar la batalla nadie como Tu mí señor Jesús Amén

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