Del césped al granito
- rccrecreo

- 29 ene 2021
- 2 Min. de lectura

Hoy el Espíritu me movió a orar delante de Su Presencia Eucarística especialmente por mis hermanos de comunidad, y no hablo sólo de aquellos que hoy continúan en el camino. Una comunidad inserta en Dios, cualquiera sea su forma, siempre estará sumergida en el tiempo de Dios. Una comunidad siempre seguirá siendo “los que pasaron”, “los que permanecen” y “los que están en el Corazón de Jesús” y un día les conoceremos el rostro. Pero volviendo a lo principal, o al menos a lo que hoy deseo compartirles y juntos comprender, es lo que llegó a través de una imagen interior. Mis ojos se posaron sobre el césped, -el pasto- de aquellas primeras noches en que nacimos. Nacimos con los pies sobre la grama, sobre el césped. Sobre el verde, sobre lo que nos sostiene, lo que se siente, lo que tiene textura y aroma. Nacimos sobre la tierra, -imagen de aquella arcilla que nos modeló-, y nacimos sobre el césped verde tan unido su color a la esperanza.
Piedras pisó primero lo que nunca debe perder: la esperanza. En ella se fundamente nuestra Fe. Cristo es nuestra Esperanza, es La gracia que vino, esta viniendo y vendrá a rescatar lo que aún permanece perdido. Piedras tenía que nacer sobre el verde de la esperanza para se cumpliera, mas de 25 años después. las Palabra de Isaías que fueron proclamadas sobre nosotros: “los llamaré restauradores de moradas antiguas”. ¡¿Quién se atrevería a mayor emprendimiento si no estuviese cimentado sobre la esperanza?!
Pero hubo un tiempo en que el Señor quiso que dejásemos de pisar ese suelo y nos condujo a San Miguel. Pisamos sus antiguas baldosas. Y algunos podrán recordar esos momentos en que sentimos necesidad de descalzarnos y percibir lo que para algunos es un piso frío y para nosotros representa la firmeza, la robustez de la Iglesia. El Señor quiso mostrarnos que la comunidad es esa conjunción de tierra, césped y granito. Esperanza y seguridad de estar parados sobre lo firme: la Roca. Las baldosas nos recuerdan que siempre estaremos parados sobre la Iglesia sobre la cual no podrán las puertas del infierno.
Algunos posiblemente han participado de algunos ministerios donde hemos invitado a hacer esa experiencia de estar descalzos en el lugar Sagrado. Muchas veces mientras preparamos algún servicio no podemos hacer el gesto, -descalzarnos- pero cuando estamos en “privado”, en esos momentos de intimidad comunitaria y abrazamos el altar y besamos ese lugar santo, es casi natural desatar el calzado y avanzar desprovistos de todo, subir descalzos.
Los tiempos que corren, y principalmente los tiempos que vendrán son una gran invitación. Primeramente para los miembros de la comunidad y sin dudas también para la Gran Familia Piedras Vivas, de encontrar la gracia de amalgamar más y más césped y granito. Esperanza y Roca Firme, amor a la Iglesia, cuya cabeza es Aquel que nos compró de una vez para siempre.
¿Estas esperando los tiempos en que se abran nuevamente las puertas de los encuentros fraternos? Entonces, ¡prepárate! Prepárate en oración, en ayuno, viviendo los sacramentos y desabrochando los cordones y las correas de tu sandalia, porque será el tiempo de manifestar nuevamente que cuando Dios está en medio, el lugar se vuelve Santo.
Miguel Angel Yunges
Comunidad Piedras Vivas - 2021



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