FIRMES EN LA ORACIÓN
- rccrecreo

- 16 nov 2024
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Cuando la perseverancia en la oración se Vuelve una constante nuestros corazones se abren y los dones que el Padre tiene reservados son derramados.
Esta perseverancia pasa por muchos estadios, tiempos teñidos de sentimientos encontrados entre sí, tiempos donde no resulta sencillo discernir las mociones del espíritu; tiempo edificado también ha partir de la educación de nuestra voluntad.

Los dones y bendiciones que el Espíritu Santo reparte como nos enseña la Sagrada Escritura son siempre una prerrogativa de la Santa Ruaj, -del Espíritu- derramándolas conforme a su santo parecer. Mas de lo que quisiéramos se trata de dones, bendiciones que no coinciden con nuestro pedido o parecer, pero que fortalecerán nuestros corazones, lo volverán más sencillos y abiertos, capaces de comprender aquello que un día atrás no veíamos, pero que purificarán y rejuvenecerán nuestra fe.
¿Cuántas veces con Nuestro cuerpo doblegado por una enfermedad hemos pedido la curación de todo mal y en su lugar hemos recibido paz?
Es probable que no podamos ver lo que él esta formando en nuestro ser, pero a la vez sentimos una paz profunda, diversa de aquella que proviene del mundo porque encierra dentro de sí el poder de borrar todo rastro de preocupación, de hacer liviano el andar, de otorgar una nueva visión en cada acontecimiento y es entonces cuando el corazón ya no pesa, no duele, ni se entristece porque fue envuelto por el Divino Corazón.
Quien llega al Padre por el Corazón del Hijo, a través del Espíritu Santo carga de una manera renovada, alegre y esperanzada la seguridad que nunca será abandonado y ni siquiera tendrá en el presente corazón y manos vacías.
¡Aquel que pasó hacienda el Bien, sigue haciéndolo hoy!
Recurramos confiados, llevemos al Trono de la Gracia nuestras tibiezas, nuestras preocupaciones más grandes y veremos la Gloria de Dios hacerse presente.
Miguel Yunges
Comunidad Piedras Vivas.



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