LA GRAN ANESTESIA
- rccrecreo

- 5 feb 2021
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Hay quien llama al fenómeno “la gran anestesia de los sentidos humanos. Y la describe de este modo, captando ya una contradicción interior:
“Tenemos los ojos llenos de imágenes y somos cada vez más miopes, estamos completamente envueltos por sonidos y ya no escuchamos nada. El perfume de las cosas s un vago recuerdo, ya que aceptamos sustancias que tornan inservible el olfato. Tocamos todo y ya no alcanzamos a ser “tocados” por nada; la intimidad de la alegría, la intimidad del dolor el nuestro y el ajeno, son por nosotros conocidos solo como excipientes del spot que nos debe vender algo. No conocemos más los secretos, los tiempos, las emociones, los impulsos de verdad que nos golpean en el corazón y os períodos de larga duración a los que nos apegamos para siempre”.
“Hemos perdido los sentidos. Los hemos perdido casi sin darnos cuenta, cuando todo alrededor de nosotros parecía indicar su triunfo: culto del cuerpo, exaltación de la sensualidad, en un frenesí de consumos, de viajes y de experiencias paroxísticas. Los hemos perdido (…) De los sentidos, los verdaderos, quedan solamente pálidas máscaras, mezclas subrogadas, insípidas e indigestas. Inundados de imágenes, aturdidos por el rumor, embrutecidos por la vulgaridad, anestesiados por desodorantes y perfumes, atontados por los tranquilizantes, nos hemos encontrado de un día a otro con una serie de aparatos sofisticados (celulares, computadores portátiles, máquinas fotográficas microscópicas…) y estamos cada vez más insensibles: extraños al dolor del mundo y, sin embargo, listos para derramar una lágrima de compasión cuando la muerte se convierte en un espectáculo…”
El psiquiatra Risé se hace eco de estos conceptos y da cuenta de un paradójico componente del fenómeno: la extraña relación con el cuerpo -al límite de su rechazo- en contraste con el culto aparente del cuerpo mismo, y dice:
“El hombre moderno soñó con sustituir los sentidos con instrumentos tecnológicos, con centrales de informaciones precisas, listas para conectarse a su necesidad o a su mando. Así se ha realizado la fantasía de vincular directamente la mente humana al mundo, dejando aislado el cuerpo, fardo siempre abultado y, luego del abandono de los sentidos, coto de caza de la cosmética y de la cirugía estética”.
¿Y qué quiere decir “perder los sentidos”? Significa que “perdemos no sólo el placer, sino también el control; no sólo la fiesta, sino también el apoyo, la sustancia, la solemnidad”.
Ello significa, más precisa y dramáticamente, que nos volvemos insensibles, que perdemos otra dimensión o componente típico de nuestra humanidad; la sensibilidad. Que pasamos del “Homo sapiens al Homo insensatus, en sentido literal. O sea, un hombre “sin sentidos”.
Amadeo Cencini
Hemos perdido los sentidos – Pag. 12-14 – Editorial Bonum



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