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NOVENA MARIA PASA AL FRENTE

INICIOS DE LA DEVOCIÓN


“María pasa al frente” es una poderosa oración a la Santísima Virgen María que es la Madre siempre atenta a los pedidos de sus amados hijos. Diferente de las devociones que provienen de apariciones marianas como Nuestra Señora de Fátima, Nuestra Señora de Lourdes o Nuestra Señora de Guadalupe, “María pasa al frente” es una devoción que nació de la fe de los devotos fieles que siempre recurren a la grandiosa protección y auxilio de la bienaventurada siempre Virgen María.


Historia de la devoción


La devoción conocida como “María pasa al frente” (María camina al frente) tiene dos orígenes: uno reciente y otro antiguo. El origen reciente de esta devoción lo encontramos en la historia de fe vivida por Dennis Bourgerie, fundador de la Asociación María Puerta del Cielo. Él estaba en Paris, Francia, a punto de embarcar hacia Brasil llevando consigo en su equipaje un gran volumen de material de evangelización y temía ser retenido por la aduana a causa del enorme exceso de peso.


Dennis compartió con el párroco de la Basílica del Sagrado Corazón de Montmartre su deseo de llevar ese bello material al Brasil pero también manifestó su enorme preocupación por la aduana conocida por ser bastante rígida, no permitiendo ningún exceso. El padre le dio entonces un consejo: “Al llegar al aeropuerto, reza así: María pasa al frente! (María camina al frente) Y ella cuidará todo el material que cargas para Jesús. Ella cuidará todos los detalles mejor de lo que imaginas. Ella es Madre, pero es también la portera. Ella abrirá el corazón de las personas y también las puertas y los caminos” y expresó: “Eso mismo hago varias veces al día” Como dice la oración: “La Madre yendo al frente, los hijos están protegidos! Dennis sintió en su corazón el deseo de poner en práctica este consejo, viendo en él palabras proféticas, y así lo hizo.

Él cuenta que la confianza en el Señor a través de la intercesión de María hizo que las preocupaciones desaparecieran de su corazón. Y, de hecho, en la aduana, su exceso de equipaje fue perdonado sin explicación alguna, no le fue confiscado ni le cobraron tasas llegando el material de evangelización al Brasil sin problemas, haciendo un gran bien a mucha gente.


Un amigo que acompañaba a Dennis, impresionado con lo que acababa de ocurrir exclamó: “¡Qué suerte tienes, Dennis!”, entonces él pensó: “Este amigo no entendió nada”. En su corazón Dennis comprendió que aquello no había sido una cuestión de simple “suerte”, sino una cuestión de “familia”. Teniendo a María como Madre, podía contar con la intercesión de ella, pues, el deseo de la Madre es que su Hijo, Jesús, sea cada vez mas conocido y amado, para que vidas sean salvas. “Yo tengo, -expresó- a María y puedo decir: María pasa al frente para resolver lo que soy incapaz de resolver, cuida todo lo que no está a mi alcance, tienes poder para eso. ¡Quien puede decir que fue decepcionado por ti, después de haberte llamado?”


Dennis comprendió que cuando necesitamos algo que es conforme a la voluntad de Dios, podemos contar con la intercesión poderosa de la Madre Celestial.

Pero la devoción “María pasa al frente” (camina al frente) es mucho más antigua en la historia de la Iglesia. En verdad, se remonta a los Evangelios, y al libro de los Hechos de los Apóstoles, escrito por San Lucas. La confianza de los seguidores de Jesús en la intercesión de su Madre siempre fue viva desde el inicio de la Iglesia.


Esta bellísima devoción está respaldada en las Sagradas Escrituras.

En el pasaje sobre las bodas de Cana, tan bellamente descrito en el Evangelio de san Juan 2, 1-11 vemos que María percibe el problema y la necesidad de los novios: el vino de la fiesta se había acabado. Cuando vio eso ella “pasó al frente”, cosa que no era común para las mujeres en aquel tiempo y lugar. ¿Qué es lo que ella hizo? Fue a hablar con los sirvientes y darles una orientación que sirve a toda la humanidad: “Hagan todo lo que Él les diga” (Jn 2,5). Los sirvientes acogieron el consejo y obedecieron. Así, el milagro aconteció. Ellos llenaron las tinajas de agua, como Jesús mandó, y esta agua fue transformada en vino. Gracias a María, que “pasó al frente”, la fiesta continuó.


Nuestra Señora estaba también “al frente” en el nacimiento de la Iglesia, como vemos en el libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 2. Es el momento en que el Espíritu Santo viene sobre los discípulos de Jesús en forma de lenguas de fuego. Después de eso, aquellos discípulos, que eran de cierto modo hasta ese momento alumnos, se transformaron en Apóstoles, esto es, enviados en nombre de Jesús. Así, la Buena Nueva del Evangelio comenzó a ser predicada por todas las naciones y nunca más paró.

María ejercía allí, en aquel momento, un papel de liderazgo, “al frente” de los seguidores de Jesús, orientándolos y exhortándolos a esperar que la promesa del Espíritu Santo fuese cumplida.

Y así sucedió.


Siempre que pedimos: “María pasa al frente” (camina al frente), ella pasará, se colocará al frente, por su intercesión de Madre. María no quiera nada para sí. Quiere todo para Jesús. Y ella sabe que, si permitirnos que ella pase delante (a nuestra frente), al frente de nuestros problemas y dificultades, quien estará realmente al frente es Jesús. El es el Buen Pastor, aquel que es el camino y nos conduce a la vida plena, a la Verdad y a la Vida.


Significado y simbolismo de la imagen


La devoción a Nuestra Señora conocida como “María pasa al frente” (camina al frente) nació de la confianza en el poder de intercesión de la Madre de Jesús en favor de sus hijos y, como hemos visto, existe fundamentación bíblica para esta linda devoción


En el episodio de las Bodas de Cana María, con su mirar materno, percibió el apuro de los novios y “pasó al frente”. Sus palabras “hagan todo lo que Él les diga” son palabras gravadas para la eternidad. Es por eso que, la imagen que representa está linda devoción es riquísima en significados y simbolismos que iluminan nuestra vida y nuestro caminar de fe.


El mirar de María

María tiene los ojos fijos “al frente”, ella encara el camino a recorrer. Es el mirar de quien sabe para donde va y para donde lleva a sus hijos. Es el mirar de la Madre que guía y ampara en el caminar de la fe en este mundo.


La posición de los pies.

La posición del pie derecho de María y la inclinación de su pierna muestra la posición de quien camina. Esto significa que ella camina con nosotros, a nuestro frente, como veremos mas adelante.


María tomo la mano derecha de Jesús

Con su mano izquierda, María toma la mano derecha de su Hijo Jesús. Significa que, además de Madre, María es discípula y sumisa a Jesús. Quien guía, en verdad, es Él, el Maestro. Aquí tenemos una revelación más de la humildad de María. Como madre, ella ayudó a Jesús a dar los primeros pasos. Ahora, además, ella es discípula que bebe de la sabiduría del Divino Maestro y la repasa para sus hijos en la tierra.


Jesús es quien va al frente

Notemos que, en la imagen, el Pequeño Jesús está al frente de María. Y eso tiene un profundo significado, ligado al anterior: Jesús es el Maestro, Jesús es quien guía, Jesús es quien abre los caminos. María solo es “Nuestra Señora” por causa de Jesús y en función de Jesús. Cuando ella pasa al frente, en verdad ella está colocando a Jesús el frente. El es el Señor en el cual y por el cual nosotros existimos.


La mano derecha de María extendida hacia nosotros

La Mano derecha de María está colocada hacia atrás. Y eso tiene un bellísimo significado. Es como si ella nos dijese: “Toma mi mano! ¡Yo quiero ir delante de ti! ¡Confía en mi, hijo mío, confía en mi, hija mía!” Este gesto delicado y fuerte resume el amor maternal de María por cada uno de nosotros. Tomemos la mano de la Madre con confianza y dejemos que ella pase al frente de nuestros problemas, angustias y sufrimientos. Ella nos va a guiar en el camino de la paz, de la felicidad verdadera y de la salvación. Este gesto de la Madre también invita a cada uno de nosotros a una actitud de humildad. Sí. Tomar la mano de la Madre y permitir que ella vaya al frente de nuestras dificultades es reconocer que ella puede mucho más que nosotros y querer guiarnos por la vida.


El simbolismo de los colores

Los colores de la imagen de “María pasa al frente” tienen también un simbolismo profundo que ilumina nuestro caminar en la Fe.

La túnica roja de María significa su virginidad y pureza. El manto azul sobre la túnica significa la maternidad de María. Por lo tanto tenemos aquí una “contradicción humana” y una teología profunda: esos colores muestran que María es virgen y Madre. En la iconografía cristiana solamente Nuestra Señora viste esos colores pues solamente ella es virgen y Madre al mismo tiempo.

El detalle dorado del manto de María significa su realeza. Ella es Virgen, Madre y Reina. El color blanco en el velo de María y en la túnica del pequeño Jesús simbolizan el amor divino. María trae el amor de Dios en su cabeza, significando que su mente piensa por la lógica del amor. Y la túnica blanca del pequeño Jesús vistiendo su cuerpo nos recuerda que Jesús es la pura demostración del amor de Dios por nosotros.


Conclusión

Tenemos en esta imagen, más allá de la belleza artística, la belleza de nuestra fe explicitada a través de estos símbolos poderosos que calientan nuestro corazón y nos llenan de esperanza. Aquella esperanza de que, siendo guiados por la Madre celestial, que pasa al frente, llegaremos seguros al destino glorioso que nos aguarda junto a Dios, en la plenitud del amor, en la patria celestial.





Rezar pidiendo “María, pasa al frente”, significa confiar a la Madre Celeste nuestros proyectos, sueños, preocupaciones y aflicciones, en la certeza de que, cuando ella pasa al frente, todo es resuelto conforme a la voluntad de Dios, todo sale mejor de lo que podríamos imaginar o hacer. Esta oración nació de esa confianza plena en el poder de la intercesión de Nuestra Señor y en su amor maternal por cada uno de nosotros.

Dos pasajes bíblicos fundamentan además esta devoción:


En las Bodas de Caná (Juan 2) María percibió la dificultad de los novios, “pasó al frente” y hablo con los sirvientes diciendo: “Hagan todo lo que Él (Jesús) les diga” (Juan 2,5) Y el milagro sucedió. María. También estaba al frente en el nacimiento de la Iglesia, cuando el Espíritu Santo vino, como vemos en el Libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 2.


El Rosario nació de la oración. En él se desmenuza la oración de tal manera que, orándola podamos bucear en la confianza profunda en Nuestra Señora, entregando a Ella todas nuestras preocupaciones, sufrimientos y aflicciones.


Cómo rezar el Rosario “María pasa al frente”

Se utiliza un rosario común.


ü En la Cruz: Señal de la Cruz y Credo

ü En la primer cuenta grande: Padre Nuestro

ü En las tres cuentas pequeñas: Ave María (3 veces)

ü En la segunda cuenta grande: Gloria


Antes de comenzar a recitar las decenas rezamos la oración completa y se efectúa el pedido, las intenciones.



María, pasa al frente abriendo senderos y caminos,

Abriendo puertas y portones;

Abriendo casas y corazones.

La Madre pasa al frente y los hijos protegidos siguen sus pasos.

María, pasa al frente y resuelve todo aquello que somos incapaces de resolver.

Madre, cuida de todo lo que no está a nuestro alcance.

¡Tú tienes poder para eso!

Madre, ven calmando, serenando y tranquilizando corazones.

Termina con el odio, los rencores, las heridas y las maldiciones.

¡Saca a tus hijos de la perdición!

María, tú eres Madre y también portera.

Abre los corazones de las personas y las puertas por los caminos,

Conduciendo, ayudando y curando a los hijos que necesitan de ti.

Nadie es decepcionado después de haber invocado tu protección.

Sólo tú, Señora Nuestra, con el poder de tu Hijo, Jesús,

Puedes resolver las cosas difíciles e imposibles.

Amén!


Nuestra Señora, hago esta oración pidiendo tu protección,

rezando un Padre Nuestro y tres Ave Marías.


Primer Decena

En la cuenta grande:

Acuérdate Virgen María, que jamás se ha oído decir

que ninguno de los que han acudido a tu protección,

implorando tu auxilio y reclamando tu socorro,

haya sido abandonado por ti.

Animado con esta confianza, a ti acudo Madre,

Virgen de las vírgenes,

y bajo el peso de mis pecados, me atrevo a implorarte:

No desatiendas mis súplicas, Madre del Verbo divino,

antes bien, escúchalas y acógelas favorablemente.

Amén


En las cuentas pequeñas

Jaculatoria (se repite 10 veces)

o María pasa al frente, abriendo caminos, puertas y portones.

v Abriendo casas y corazones.


Gloria al Padre…


Segunda Decena

En la cuenta grande

Acuérdate Virgen María, que jamás se ha oído decir

que ninguno de los que han acudido a tu protección,

implorando tu auxilio y reclamando tu socorro,

haya sido abandonado por ti.

Animado con esta confianza, a ti acudo Madre,

Virgen de las vírgenes,

y bajo el peso de mis pecados, me atrevo a implorarte:

No desatiendas mis súplicas, Madre del Verbo divino,

antes bien, escúchalas y acógelas favorablemente.

Amén


En las cuentas pequeñas

Jaculatoria (se repite 10 veces)

o Si la Madre pasa al frente, los hijos están protegidos y siguen sus pasos.

Ella lleva a todos sus hijos bajo su protección.

v María, pasa al frente, y resuelve aquello que somos incapaces de resolver.

Madre cuida de todo lo que no está a nuestro alcance. Tú tienes poderes para eso.


Gloria al Padre…


Tercera Decena

En la cuenta grande:

Acuérdate Virgen María, que jamás se ha oído decir

que ninguno de los que han acudido a tu protección,

implorando tu auxilio y reclamando tu socorro,

haya sido abandonado por ti.

Animado con esta confianza, a ti acudo Madre,

Virgen de las vírgenes,

y bajo el peso de mis pecados, me atrevo a implorarte:

No desatiendas mis súplicas, Madre del Verbo divino,

antes bien, escúchalas y acógelas favorablemente.

Amén


En las cuentas pequeñas:

Jaculatoria (se repite 10 veces)

o Ven Madre y calma, serena y amansa los corazones,

Acaba con el odio, los rencores, heridas y maldiciones.

v María, termina con las dificultades, tristezas y tentaciones,

Quita a tus hijos de las perdiciones.


Gloria al Padre…


Cuarta Decena

En la cuenta grande:

Acuérdate Virgen María, que jamás se ha oído decir

que ninguno de los que han acudido a tu protección,

implorando tu auxilio y reclamando tu socorro,

haya sido abandonado por ti.

Animado con esta confianza, a ti acudo Madre,

Virgen de las vírgenes,

y bajo el peso de mis pecados, me atrevo a implorarte:

No desatiendas mis súplicas, Madre del Verbo divino,

antes bien, escúchalas y acógelas favorablemente.

Amén


En las cuentas pequeñas

Jaculatoria (se repite 10 veces)

o María pasa al frente, cuida de todos los detalles, ayuda y protege a todos tus hijos.

v Tú eres Madre y te pido, pasa al frente conduciendo, llevando,

ayudando y curando a los hijos que precisan de ti.


Gloria al Padre…


Quinta Decena

En la cuenta grande:

Acuérdate Virgen María, que jamás se ha oído decir

que ninguno de los que han acudido a tu protección,

implorando tu auxilio y reclamando tu socorro,

haya sido abandonado por ti.

Animado con esta confianza, a ti acudo Madre,

Virgen de las vírgenes,

y bajo el peso de mis pecados, me atrevo a implorarte:

No desatiendas mis súplicas, Madre del Verbo divino,

antes bien, escúchalas y acógelas favorablemente.

Amén


En las cuentas pequeñas

Jaculatoria (se repite 10 veces)

o Nadie puede decir que fue decepcionado por Vos después de haberte llamado o invocado.

v Solo tú, con el poder de tu Hijo, puedes resolver las cosas difíciles imposibles.


Gloria al Padre…


Oración final:

Bella Flor del carmelo, fecundad vid, esplendor de los cielos;

Santa y única que trajiste en el vientre al Hijo de Dios,

Y permaneciste siempre virgen y pura.

Ayúdanos en nuestras necesidades.

Estrella del mar,

Socórreme y muéstrame que eres mi Madre.






Por voluntad de Dios, ella fue invitada para ser su madre. El papel de María como corredentora de la humanidad fue ordenado por Dios y por eso es eterno. María se volvió Madre de Dios hecho hombre, Jesucristo, siendo de esta manera nuestra corredentora.

En la cruz, Jesús, en su última instrucción antes de entregar su vida, nos dio a María como nuestra Madre a través del discípulo que él más amaba. De esta manera, su papel como mediadora, fue confirmada por el propio Dios.


La novena es una actividad de devoción cristiana donde las oraciones son recitadas y repetidas durante nueve días consecutivos. Su nombre viene del latín medieval “novenus” (nono)

El objetivo de la novena es la preparación para una ocasión solemne, o para pedir una gracia especial.

Las novenas se basan en los Hechos de los Apóstoles que describen a María y a los Apóstoles orando juntos durante los nueve días entre la Ascensión de Jesús y la llegada del Espíritu Santo en Pentecostés.

La novena prepara para una situación especial, para un desafío, para una lucha. Ella fortalece el espíritu y nos da fuerzas. Muchas personas hacen novenas en el inicio de cada año pidiendo sabiduría y fuerza para el año que se inicia. Novenas también son hechas cuando un pariente o un amigo está enfermo o enfrentando algún desafío en su vida.


Si necesitas un milagro en tu vida, sea lo que sea, porque nada es imposible para Dios, reza con el corazón la poderosa novena “María pasa al frente” y nuestra madre intercederá junto a Dios por vos y tus intenciones.


Los temas de esta Novena María pasa al Frente son:


ü Dia 1: María pasa al frente de mi vida

ü Dia 2: María pasa al frente de mi salud

ü Dia 3: María pasa al frente de mi trabajo

ü Dia 4: María pasa al frente de mi economía

ü Dia 5: María pasa al frente de mi casa

ü Dia 6: María pasa al frente de mi familia

ü Dia 7: María pasa al frente de mis sentimientos y relaciones

ü Dia 8: María pasa al frente de mi fe

ü Dia 9: María pasa al frente de mis imposibles


Cada día de los nueve días vas a encontrarte con


Ø La palabra de un santo sobre la intercesión de Nuestra Señora.

Ø Una súplica al Espíritu Santo por intercesión de Nuestra Señora.

Ø La Palabra que nos ilumina

Ø Letanías en consonancia con el tema del día

Ø La oración: María pasa al Frente


Haz con amor y confianza esta Novena María pasa al frente y que el resultado sea una lluvia de bendiciones derramadas abundantemente sobre vos y tu casa.


Primer Día



Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro,

+ En Nombre del Padre,

+ del Hijo,

+ y del Espíritu Santo. Amen


Dios reunió todas las aguas y las llamó: mar. Reunió todas las gracias y las llamó: María!

San Luis María Grignon de Montfort


Oración al Espíritu Santo:

Ven, Espíritu Santo.

Ven, por medio de la poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de María,

Tu amadísima Esposa y nuestra Madre.

Amén.


Lectura de la Palabra de Dios:


En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.

El Angel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo».

Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.

Pero el Angel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido.

Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin».

María dijo al Angel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?».

El Angel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios.

También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios».

María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho».Y el Angel se alejó.

Lucas 1, 26-38


LETANÍAS

María, pasa al frente de mi vida.

De mi vida, María pasa al frente.

De mis ansias y recelos, María pasa al frente.

De mis intenciones y necesidades, María pasa al frente..

De mis deseos y de mis sentimientos, María pasa al frente.

De mis pensamientos y mi voluntad, María pasa al frente.

De mis recuerdos y de mi memoria, María pasa al frente.

De mi libertad y de mis posturas, María pasa al frente.

De mis actitudes y de mis palabras, María pasa al frente.

De mis noches y de mis días, María pasa al frente.

De todo lo que es importante para mi María pasa al frente.

De lo que siento, de como estoy y de lo que preciso, María pasa al frente.

De lo que me sobre y de lo que me falta María pasa al frente.

De todo aquello que ya hice, María pasa al frente.

De todo lo que todavía me resta hacer y ser María pasa al frente.

De mi lucha contra el pecado María pasa al frente.

De mi vocación a la santidad, María pasa al frente.

De mi pasado, presente y futuro María pasa al frente.


ORACIÓN

María, pasa al frente abriendo senderos y caminos,

Abriendo puertas y portones;

Abriendo casas y corazones.

La Madre pasa al frente y los hijos protegidos siguen sus pasos.

María, pasa al frente y resuelve todo aquello que somos incapaces de resolver.

Madre, cuida de todo lo que no está a nuestro alcance.

¡Tú tienes poder para eso!

Madre, ven calmando, serenando y tranquilizando corazones.

Termina con el odio, los rencores, las heridas y las maldiciones.

¡Saca a tus hijos de la perdición!

María, tú eres Madre y también portera.

Abre los corazones de las personas y las puertas por los caminos,

Conduciendo, ayudando y curando a los hijos que necesitan de ti.

Nadie es decepcionado después de haber invocado tu protección.

Sólo tú, Señora Nuestra, con el poder de tu Hijo, Jesús,

Puedes resolver las cosas difíciles e imposibles.

Amén!



Segundo Día



Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro,

+ En Nombre del Padre,

+ del Hijo,

+ y del Espíritu Santo. Amen


“San Bernardo dice que convirtió mas almas por medio del Ave María,

que a través de todos sus sermones”

(San Juan María Vianney)


Oración al Espíritu Santo:

Ven, Espíritu Santo.

Ven, por medio de la poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de María,

Tu amadísima Esposa y nuestra Madre.

Amén.


Lectura de la Palabra de Dios:


También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios».

María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho».Y el Angel se alejó.

En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!

¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?

Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.

Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».

María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!

Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen.

Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.

Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.

Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia,

como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre». María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo.

Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre;

Lucas 1, 39-56


LETANÍAS

María, pasa al frente de mi salud.

De mi salud, María pasa al frente.

De cada célula de este cuerpo que es templo del Espíritu Santo, María pasa al frente.

De cada gota de sangre que circula por mis venas, María pasa al frente.

De cada latido de mi corazón, María pasa al frente.

Por un buen funcionamiento de mi metabolismo, María pasa al frente.

Para que mis huesos y músculos ganen el soplo de la vida María pasa al frente.

Para que no caiga un solo pelo de mi cabeza sin que sea la voluntad de Dios Padre, María pasa al frente.

Para que nada ni nadie me hiera, me quiere, me ofenda María pasa al frente.

Para que sea libre todos los males, peligros y maldades, María pasa al frente.

Cuando las aflicciones toquen mi puerta, María pasa al frente.

Cuando la angustia invada mi alma, María pasa al frente.

Cuando las tentaciones me quieran derribar, María pasa al frente.

Cuando la desesperación quiera ganarme, María pasa al frente.

Cuando a pesar de mis esfuerzos, vuelva a la vida vieja, María pasa al frente.

Cuando la sequedad interior parezca extinguir en mi todo deseo fervoroso María pasa al frente.

Cuando mis pensamientos inoportunos me distraigan en la oración

María pasa al frente.

Cuando me humillen y me entristezcan, María pasa al frente.

Cuando me abandonen los amigos, María pasa al frente.

Cuando sea víctima de alguna injusticia, María pasa al frente.

Cuando me devuelvan con mal el bien que hice, María pasa al frente.


ORACIÓN


María, pasa al frente abriendo senderos y caminos,

Abriendo puertas y portones;

Abriendo casas y corazones.

La Madre pasa al frente y los hijos protegidos siguen sus pasos.

María, pasa al frente y resuelve todo aquello que somos incapaces de resolver.

Madre, cuida de todo lo que no está a nuestro alcance.

¡Tú tienes poder para eso!

Madre, ven calmando, serenando y tranquilizando corazones.

Termina con el odio, los rencores, las heridas y las maldiciones.

¡Saca a tus hijos de la perdición!

María, tú eres Madre y también portera.

Abre los corazones de las personas y las puertas por los caminos,

Conduciendo, ayudando y curando a los hijos que necesitan de ti.

Nadie es decepcionado después de haber invocado tu protección.

Sólo tú, Señora Nuestra, con el poder de tu Hijo, Jesús,

Puedes resolver las cosas difíciles e imposibles.

Amén!

Tercer Día



Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro,

+ En Nombre del Padre,

+ del Hijo,

+ y del Espíritu Santo. Amen


“Agradezcamos a Nuestra Señor, pues fue ella quien nos trajo a Jesús”

San Pío de Pietrelcina


Oración al Espíritu Santo:

Ven, Espíritu Santo.

Ven, por medio de la poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de María,

Tu amadísima Esposa y nuestra Madre.

Amén.


Lectura de la Palabra de Dios:


En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo.

Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria.

Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.

José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.

Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.

En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche.

De pronto, se les apareció el Angel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Angel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.

Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre». Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él».

Lucas 2, 1-14


LETANÍAS

María, camina al frente de mi trabajo.

De mi trabajo, María pasa al frente.

De mi ambiente de trabajo, María pasa al frente.

De mis compañeros y colegas de trabajo, María pasa al frente.

De aquellos con quien trabajo y para quien trabajo, María pasa al frente.

De mis dones y talentos, María pasa al frente.

De la manera como uso mi salario, María pasa al frente.

De mi lucha por días mejores, María pasa al frente.

De mi inteligencia y de mi voluntad, María pasa al frente.

De mis concursos, test y entrevistas que hice y haré, María pasa al frente.

De mi crecimiento profesional, María pasa al frente.

Cuando la envidia y los celos quieran entrar en mi, María pasa al frente.

Cuando la competencia, la vanidad y el orgullo hablen mas alto, María pasa al frente.

Para que yo sea protegido de las falsedades y de las trampas, María pasa al frente.

Para que no viva en el ocio y la pereza, María pasa al frente.

En mi descanso, María pasa al frente.

De los que trabajan para Dios, María pasa al frente.

De los que “dan trabajo a Dios”, María pasa al frente.

Para que Dios trabaje en nosotros, a través de nuestra fe y vida de oración, María pasa al frente.

De mis necesidades materiales y espirituales, María pasa al frente.


ORACIÓN


María, pasa al frente abriendo senderos y caminos,

Abriendo puertas y portones;

Abriendo casas y corazones.

La Madre pasa al frente y los hijos protegidos siguen sus pasos.

María, pasa al frente y resuelve todo aquello que somos incapaces de resolver.

Madre, cuida de todo lo que no está a nuestro alcance.

¡Tú tienes poder para eso!

Madre, ven calmando, serenando y tranquilizando corazones.

Termina con el odio, los rencores, las heridas y las maldiciones.

¡Saca a tus hijos de la perdición!

María, tú eres Madre y también portera.

Abre los corazones de las personas y las puertas por los caminos,

Conduciendo, ayudando y curando a los hijos que necesitan de ti.

Nadie es decepcionado después de haber invocado tu protección.

Sólo tú, Señora Nuestra, con el poder de tu Hijo, Jesús,

Puedes resolver las cosas difíciles e imposibles.

Amén!



Cuarto Día



Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro,

+ En Nombre del Padre,

+ del Hijo,

+ y del Espíritu Santo. Amen


“Jamás se oyó decir en el mundo que alguien haya recurrido con confianza a esta Madre Celeste, sin que no haya sido prontamente escuchado”

Don Bosco


Oración al Espíritu Santo:

Ven, Espíritu Santo.

Ven, por medio de la poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de María,

Tu amadísima Esposa y nuestra madre.

Amén.


Lectura de la Palabra de Dios:

Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!

¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».

María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!

Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen.

Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.

Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.

Lucas 1, 41-52


LETANÍAS

María, camina al frente de mi vida.

De mi economía, María pasa al frente.

De mis fuentes financieras, María pasa al frente.

De las personas con quien tengo que lidiar por cuenta mi dinero, María pasa al frente.

Para que no coloque el dinero en el lugar de dios, María pasa al frente.

Para que las preocupaciones exageradas sobre qué comer, qué vestir,

dónde vivir y que poseer no me desvíe la mirada de la eternidad, María pasa al frente.

Para que deje pasar lo que pasa y abrace lo que no pasa, María pasa al frente.

Para que acumule tesoros allá en el cielo, María pasa al frente.

Para que no desperdicie lo que Dios de manera tan generosa me da a cada instante,

María pasa al frente.

Para que yo sepa vivir de la Divina Providencia y experimente día a día sus milagros,

María pasa al frente.

Para que no peque por la corrupción, por la ganancia y por la avaricia, María pasa al frente.

Para que venza la tentación de las tres “P”: Poder, Placer y Poseer, María pasa al frente.

Para que sepa socorrer a los necesitados que Dios coloca en mi camino, María pasa al frente.

Para que nunca me falte lo necesario en el día a día, María pasa al frente.

De lo décimo que doy en mi comunidad de fe, María pasa al frente.

De mi contribución a las obras de evangelización, María pasa al frente.

Para que me ocupe de las cosas de Dios, María pasa al frente.

Para que no quede preso de deudas, María pasa al frente.

Para que consiga honrar mis compromisos, María pasa al frente.

Para que yo crezca y crezca mi familia en sabiduría, edad y gracias, María pasa al frente.


ORACIÓN


María, pasa al frente abriendo senderos y caminos,

Abriendo puertas y portones;

Abriendo casas y corazones.

La Madre pasa al frente y los hijos protegidos siguen sus pasos.

María, pasa al frente y resuelve todo aquello que somos incapaces de resolver.

Madre, cuida de todo lo que no está a nuestro alcance.

¡Tú tienes poder para eso!

Madre, ven calmando, serenando y tranquilizando corazones.

Termina con el odio, los rencores, las heridas y las maldiciones.

¡Saca a tus hijos de la perdición!

María, tú eres Madre y también portera.

Abre los corazones de las personas y las puertas por los caminos,

Conduciendo, ayudando y curando a los hijos que necesitan de ti.

Nadie es decepcionado después de haber invocado tu protección.

Sólo tú, Señora Nuestra, con el poder de tu Hijo, Jesús,

Puedes resolver las cosas difíciles e imposibles.

Amén!


Quinto Día



Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro,

+ En Nombre del Padre,

+ del Hijo,

+ y del Espíritu Santo. Amen


“Dios depositó la plenitud de todo el bien en María, para que en esto conociésemos que todo lo que tenemos de esperanza, gracia y salvación,

de ella deriva hasta nosotros”

San Buenaventura


Oración al Espíritu Santo:

Ven, Espíritu Santo.

Ven, por medio de la poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de María,

Tu amadísima Esposa y nuestra Madre.

Amén.


Lectura de la Palabra de Dios:


Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

Juan 19, 25-27


LETANÍAS

María, camina al frente de mi casa.

De mi casa, María pasa al frente.

De quien entra y de quien sale de mi casa, María pasa al frente.

De cada habitación de mi casa, María pasa al frente.

De cada persona que pasa frente a mi casa, María pasa al frente.

De toda noticia, correspondencia que llega a mi casa, María pasa al frente.

De todo lo que existe en mi casa, María pasa al frente.

De mis animales domésticos, María pasa al frente.

De mis vecinos, María pasa al frente.

Para que seamos protegidos de asaltos, accidentes, incendios y secuestros, María pasa al frente.

Para que seamos librados de inundaciones,

rayos y tempestades, temblores, vientos fuertes, María pasa al frente.

Para que la infelicidad y la infidelidad nunca nos visiten, María pasa al frente.

Para que las plagas y las maldiciones nunca sucedan, María pasa al frente.

Para que seamos guardados de la envidia y de los celos, María pasa al frente.

Para que seamos guardados de malos augurios, María pasa al frente.

Para que seamos librados de la muerte cruel, violenta y repentina, María pasa al frente.

Para que no nos atormenten escenas terribles,

visiones espantosas y sueños pavorosos, María pasa al frente.

De las plagas y maldiciones, María pasa al frente.

Para que los demonios paran en retirada de nuestra casa, María pasa al frente.

Para que seamos libres de las investidas del demonio, María pasa al frente.

Para que nuestra casa sea una casa de oración, María pasa al frente.


ORACIÓN


María, pasa al frente abriendo senderos y caminos,

Abriendo puertas y portones;

Abriendo casas y corazones.

La Madre pasa al frente y los hijos protegidos siguen sus pasos.

María, pasa al frente y resuelve todo aquello que somos incapaces de resolver.

Madre, cuida de todo lo que no está a nuestro alcance.

¡Tú tienes poder para eso!

Madre, ven calmando, serenando y tranquilizando corazones.

Termina con el odio, los rencores, las heridas y las maldiciones.

¡Saca a tus hijos de la perdición!

María, tú eres Madre y también portera.

Abre los corazones de las personas y las puertas por los caminos,

Conduciendo, ayudando y curando a los hijos que necesitan de ti.

Nadie es decepcionado después de haber invocado tu protección.

Sólo tú, Señora Nuestra, con el poder de tu Hijo, Jesús,

Puedes resolver las cosas difíciles e imposibles.

Amén!

Sexto Día




Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro,

+ En Nombre del Padre,

+ del Hijo,

+ y del Espíritu Santo. Amen


“Como gustan los hombres que les recuerden su parentesco con personajes de la literatura, de la política, del ejército, de la Iglesia… Canta delante de la Virgen Inmaculada, recordándole: Salve María, Hija de Dios Padre.

Ave María, Madre de Dios Hijo.

Ave María, Esposa de Dios Espíritu Santo.

Mas que tú, solo Dios”

San José María Escrivá


Oración al Espíritu Santo:

Ven, Espíritu Santo.

Ven, por medio de la poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de María,

Tu amadísima Esposa y nuestra Madre.

Amén.


Lectura de la Palabra de Dios:


Todavía estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con él.

Alguien le dijo: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte».

Jesús le respondió: «¿Quién es mí madre y quiénes son mis hermanos?».

Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: «Estos son mi madre y mis hermanos.

Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre».

Mateo 12, 46-50


LETANÍAS

María, pasa al frente de mi familia.

De mi familia, María pasa al frente.

Para que mi familia sea de Dios, María pasa al frente.

A fin de que el amor sea ley en nuestra casa, María pasa al frente.

Para que nuestro Ángel de la Guarda nos auxilie, para que nuestra comunicación sea perfecta y nuestras relaciones agradables a los ojos del Padre, María pasa al frente.

Para que no falte el pan de cada día y la gracia el trabajo, María pasa al frente.

Para que no exista amargura y egoísmo en nuestra casa, María pasa al frente.

Para que la mentira y la tristeza no nos ganen, María pasa al frente.

Para que el odio, las contiendas y las desuniones no hablen alto, María pasa al frente.

Para que no existe en nuestras familias frialdad,

falta de diálogo e indiferencia, María pasa al frente.

Para que nuestras familias sean protegidas de celos y de envidia, María pasa al frente.

Para que seamos librados de toda violencia y de maldad, María pasa al frente.

Afin de que sean estrechados los lazos familiares que nos unen, María pasa al frente.

Afín de que sean dilatados nuestros corazones

por la fuerza renovadora del perdón, María pasa al frente.

Para que nuestra familia sea una Iglesia Doméstica

y un Santuario de Vida, María pasa al frente.

De toda enfermedad, vicio, accidente, mala tendencia e inclinación, malas costumbres que hayan sido transmitidas de generación en generación en mi familia, María pasa al frente.

Para que no nos alcance la muerte antes de la gracia de la

conversión y sin antes ver la salvación de los nuestros, María pasa al frente.

Para que en el momento de nuestra partida,

encontremos las puertas del Cielo abiertas, María pasa al frente.

Para que mi familia y yo sirvamos al Señor y a nadie más, María pasa al frente.


ORACIÓN


María, pasa al frente abriendo senderos y caminos,

Abriendo puertas y portones;

Abriendo casas y corazones.

La Madre pasa al frente y los hijos protegidos siguen sus pasos.

María, pasa al frente y resuelve todo aquello que somos incapaces de resolver.

Madre, cuida de todo lo que no está a nuestro alcance.

¡Tú tienes poder para eso!

Madre, ven calmando, serenando y tranquilizando corazones.

Termina con el odio, los rencores, las heridas y las maldiciones.

¡Saca a tus hijos de la perdición!

María, tú eres Madre y también portera.

Abre los corazones de las personas y las puertas por los caminos,

Conduciendo, ayudando y curando a los hijos que necesitan de ti.

Nadie es decepcionado después de haber invocado tu protección.

Sólo tú, Señora Nuestra, con el poder de tu Hijo, Jesús,

Puedes resolver las cosas difíciles e imposibles.

Amén!



Séptimo Día



Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro,

+ En Nombre del Padre,

+ del Hijo,

+ y del Espíritu Santo. Amen


“La mayor alegría que podemos dar a María Santísima es la de llevarnos a Jesucristo en nuestro pecho”

San Hilario


Oración al Espíritu Santo:

Ven, Espíritu Santo.

Ven, por medio de la poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de María,

Tu amadísima Esposa y nuestra Madre.

Amén.


Lectura de la Palabra de Dios:


Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: "Todo varón primogénito será consagrado al Señor".

También debían ofrecer un sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor.

Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Angel lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: «Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido,

porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel».

Lucas 2, 22-32


LETANÍAS

María, pasa al frente de mis afectos y sentimientos.

De mis afectos, María pasa al frente.

De mis amigos y de mis enemigos, María pasa al frente.

De mi sexualidad y afectividad, María pasa al frente.

De mis relaciones, María pasa al frente.

De la manera como lidio con las personas,

con los hechos y los acontecimientos, María pasa al frente.

Para que nuestras conversaciones y quehaceres sean

siempre dictados por los Santos Ángeles

y nunca por ángeles malos y caídos, María pasa al frente.

De nuestros fiestas y trabajos, descansos y decisiones, María pasa al frente.

Para que ande siempre por el camino de la rectitud

y de la santidad, de la pureza y de la verdad, María pasa al frente.

Para que siempre ande por el camino de la misericordia,

de la mansedumbre y de la concordia, María pasa al frente.

Para que no me dedique a las murmuraciones, María pasa al frente.

De aquellos que me hirieron, traicionaron y armaron trampas, María pasa al frente.

De aquellos que hablan por detrás de mi, María pasa al frente.

De aquellos que deciden algo sobre mi, María pasa al frente.

De aquellos que piensan algo sobre mi, María pasa al frente.

Para que el mirar arrogante no me vea, María pasa al frente.

Para que la lengua maldecidora no me hiera, María pasa al frente.

Para que la mano malvada no me toque, María pasa al frente.

Para que el paso maldito no cruce mi camino, María pasa al frente.

Para que no sea causa de caída para nadie, María pasa al frente.

Para que en mi todo sea ordenado para la gloria

de Dios Uno y Trino, María pasa al frente.


ORACIÓN


María, pasa al frente abriendo senderos y caminos,

Abriendo puertas y portones;

Abriendo casas y corazones.

La Madre pasa al frente y los hijos protegidos siguen sus pasos.

María, pasa al frente y resuelve todo aquello que somos incapaces de resolver.

Madre, cuida de todo lo que no está a nuestro alcance.

¡Tú tienes poder para eso!

Madre, ven calmando, serenando y tranquilizando corazones.

Termina con el odio, los rencores, las heridas y las maldiciones.

¡Saca a tus hijos de la perdición!

María, tú eres Madre y también portera.

Abre los corazones de las personas y las puertas por los caminos,

Conduciendo, ayudando y curando a los hijos que necesitan de ti.

Nadie es decepcionado después de haber invocado tu protección.

Sólo tú, Señora Nuestra, con el poder de tu Hijo, Jesús,

Puedes resolver las cosas difíciles e imposibles.

Amén!


Octavo Día



Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro,

+ En Nombre del Padre,

+ del Hijo,

+ y del Espíritu Santo. Amen


“Sabemos muy bien que la Virgen Santísima es la Reina del Cielo y de la Tierra,

Pero ella es más Madre que Reina”

Santa Teresita del Niño Jesús y de la Sagrada Faz.


Oración al Espíritu Santo:

Ven, Espíritu Santo.

Ven, por medio de la poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de María,

Tu amadísima Esposa y nuestra Madre.

Amén.


Lectura de la Palabra de Dios:


Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza.

Estaba embarazada y gritaba de dolor porque iba a dar a luz.

Y apareció en el cielo otro signo: un enorme Dragón rojo como el fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y en cada cabeza tenía una diadema.

Su cola arrastraba una tercera parte de las estrellas del cielo, y las precipitó sobre la tierra. El Dragón se puso delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo en cuanto naciera.

La Mujer tuvo un hijo varón que debía regir a todas las naciones con un cetro de hierro. Pero el hijo fue elevado hasta Dios y hasta su trono, y la Mujer huyó al desierto, donde Dios le había preparado un refugio para que allí fuera alimentada durante mil doscientos sesenta días.

Entonces se libró una batalla en el cielo: Miguel y sus Angeles combatieron contra el Dragón, y este contraatacó con sus ángeles, pero fueron vencidos y expulsados del cielo.

Y así fue precipitado el enorme Dragón, la antigua Serpiente, llamada Diablo o Satanás, y el seductor del mundo entero fue arrojado sobre la tierra con todos sus ángeles.

Y escuché una voz potente que resonó en el cielo: «Ya llegó la salvación, el poder y el Reino de nuestro Dios y la soberanía de su Mesías porque ha sido precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que día y noche los acusaba delante de nuestro Dios.

Apocalipsis 12, 1-10


LETANÍAS

María, pasa al frente de mi Fe.

De mi Fe, María pasa al frente.

Para que tenga una fe viva y nueva, carismática

y comprometida con los hermanos, María pasa al frente.

Para que sea reinflamado el don de Dios en mi alma, María pasa al frente.

Para que Jesús sea el Señor de mi vida, María pasa al frente.

Para que mi caridad cubra una multitud de pecados, María pasa al frente.

De mi Pentecostés personal y cotidiano, María pasa al frente.

De mi vida de oración, María pasa al frente.

De mi visión espiritual, María pasa al frente.

De mi audición espiritual, María pasa al frente.

De la manera como leo la Biblia, María pasa al frente.

Para que tenga oídos de discípulo y boca de profeta, María pasa al frente.

Para que sea discípulo y misionero de Jesús, María pasa al frente.

Para que mi fe sea asociada a las obras, María pasa al frente.

Para que los hombres, viendo mis obras,

glorifiquen al Padre que está en los Cielos, María pasa al frente.

Para que tenga profecía en el mirar, María pasa al frente.

Para que sea sal de la tierra y luz del mundo, María pasa al frente.

Para que libre de toda raíz del pecado, vicio y enfermedad, María pasa al frente.

Para que el Señor actualice en mi su poderoso ministerio

de sanación y liberación, María pasa al frente.

Cuando tenga deseos de abandonar todo y a todos, María pasa al frente.

Para que nada errado sea cometido por desconocimiento

o desobediencia a la Santa Palabra de Dios

y las enseñanzas de la Santa Iglesia, María pasa al frente.


ORACIÓN


María, pasa al frente abriendo senderos y caminos,

Abriendo puertas y portones;

Abriendo casas y corazones.

La Madre pasa al frente y los hijos protegidos siguen sus pasos.

María, pasa al frente y resuelve todo aquello que somos incapaces de resolver.

Madre, cuida de todo lo que no está a nuestro alcance.

¡Tú tienes poder para eso!

Madre, ven calmando, serenando y tranquilizando corazones.

Termina con el odio, los rencores, las heridas y las maldiciones.

¡Saca a tus hijos de la perdición!

María, tú eres Madre y también portera.

Abre los corazones de las personas y las puertas por los caminos,

Conduciendo, ayudando y curando a los hijos que necesitan de ti.

Nadie es decepcionado después de haber invocado tu protección.

Sólo tú, Señora Nuestra, con el poder de tu Hijo, Jesús,

Puedes resolver las cosas difíciles e imposibles.

Amén!



Noveno Día




Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro,

+ En Nombre del Padre,

+ del Hijo,

+ y del Espíritu Santo. Amen


“Las oraciones de María junto a la Majestad Divina

Tiene más poder que las oraciones e intercesiones

De todos los Ángeles y Santos del Cielo y de la Tierra”

San Agustín


Oración al Espíritu Santo:

Ven, Espíritu Santo.

Ven, por medio de la poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de María,

Tu amadísima Esposa y nuestra Madre.

Amén.


Lectura de la Palabra de Dios:


Tres días después se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí.

Jesús también fue invitado con sus discípulos.

Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino».

Jesús le respondió: «Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía».

Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que él les diga».

Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una.

Jesús dijo a los sirvientes: «Llenen de agua estas tinajas». Y las llenaron hasta el borde.

«Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete». Así lo hicieron.

El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su o rigen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo

y les dijo: «Siempre se sirve primero el bu en vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento».

Este fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él.

Después de esto, descendió a Cafarnaúm con su madre, sus hermanos y sus discípulos, y permanecieron allí unos pocos días.

Juan 2, 1-11


LETANÍAS

María, pasa al frente de mis imposibles

De mis imposibles, María camina al frente.

De aquello que necesito hacer, María pasa al frente.

De aquello que no necesito hacer, María pasa al frente.

De aquello que no me gusta hacer, María pasa al frente.

De aquello que me gusta hacer, pero no puedo hacer, María pasa al frente.

Del bien que hice y del bien que dejé de hacer, María pasa al frente.

De las palabras que salen de mi boca, María pasa al frente.

De aquello que preciso hacer, María pasa al frente.

De las palabras que me llegan a los oídos, María pasa al frente.

De las imágenes que me llegan a mis ojos, María pasa al frente.

De los pensamientos que ocupan mi mente, María pasa al frente.

De las sensaciones que toman mi cuerpo, María pasa al frente.

De los sentimientos que habitan en mi pecho, María pasa al frente.

De las altas murallas de mi Jericó, María pasa al frente.

De los Goliat y gigantes de mi día a día, María pasa al frente.

De los mares rojos que tengo que atravesar, María pasa al frente.

Para que viva con fe y total confianza en el Señor, María pasa al frente.

De aquella gracia que juzgo muy difícil, imposible o

demora demasiado en llegar, María pasa al frente.

De las puertas que cerré por cuenta de mis pecados, María pasa al frente.

De las puertas que tienen que ser abiertas, María pasa al frente.

De las puertas que tienen que ser abiertas

donde ni puertas y paredes existen, María pasa al frente.


ORACIÓN


María, pasa al frente abriendo senderos y caminos,

Abriendo puertas y portones;

Abriendo casas y corazones.

La Madre pasa al frente y los hijos protegidos siguen sus pasos.

María, pasa al frente y resuelve todo aquello que somos incapaces de resolver.

Madre, cuida de todo lo que no está a nuestro alcance.

¡Tú tienes poder para eso!

Madre, ven calmando, serenando y tranquilizando corazones.

Termina con el odio, los rencores, las heridas y las maldiciones.

¡Saca a tus hijos de la perdición!

María, tú eres Madre y también portera.

Abre los corazones de las personas y las puertas por los caminos,

Conduciendo, ayudando y curando a los hijos que necesitan de ti.

Nadie es decepcionado después de haber invocado tu protección.

Sólo tú, Señora Nuestra, con el poder de tu Hijo, Jesús,

Puedes resolver las cosas difíciles e imposibles.

Amén!



 
 
 

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