top of page

Oración de reconocimiento y gratitud a Dios

Oración de reconocimiento y gratitud a Dios


Mi Señor y mi Dios, yo te alabo con todo mi corazón. Y, con todo lo que hay en mi, bendigo tu Santa Presencia. ¿Como podría olvidar tanto bien que tú, Señor me has hecho? Todos los días recuerdo, Señor, tu bondad. Te bendigo porque tu perdonas mis pecados. Te Bendigo porque me curas de todas mis fragilidades, sanas mis dolencias y me levantas de toda enfermedad. Te alabo, Señor, porque no existe nadie como Tú que salvas mi vida de la muerte y me rodeas de bondad y de misericordia.
Son incontables, mi Dios tus cariños. ¡Cuánta cosa buena, cuánta gente de bien Tú, Señor, hiciste entrar en mi vida! Yo estaba cansado, perdido, desgastado y tu me renovaste. ¡Alabado seas, mi Señor! Gracias Padre amado, por todas las veces en que yo fui juzgado, humillado y oprimido y tú Señor, tomaste mi defensa. Tú Señor eres mi defensor, es por eso que no tengo que temer. ¡Alabanzas y glorias a Ti! Que Tu Nombre sea exaltado, que todos escuchen y se alegren conmigo, porque Tú, Señor, eres el Dios que muestra el camino cuando ya no sabemos qué hacer. Yo estuve perdido y tú Señor me iluminaste, no sabía qué hacer y tú, Señor, me revelaste, me diste entendimiento y me hiciste ver el camino que debía seguir. ¡Glorias y alabanzas a Ti, Señor!
Mi Dios, ¡cuán bueno eres, Señor! Cuán verdadera es Tu Palabra que dice que Tú no te irritas fácilmente, que estás lleno de perdón y de ternura. Gracias por haber esperado por mi, por haber tenido paciencia conmigo, por corregirme con blandura y por disolver mis faltas en el océano infinito de tu misericordia. Señor, te alabo porque si es grande mi pecado, mayor todavía es tu amor por mi. Te Bendigo porque Tú, Señor, me corriges por mi bien y salvación y nunca me abandonas, pues eso sería mi perdición.
La inmensidad del universo es pequeña comparada con la misericordia que tienes por aquellos que te buscan. Eres bueno conmigo, mi Señor. Eres misericordioso, y apartaste de mi vida al maligno y todo lo que me maldecía. Despedazaste mis pecados de una vez por todas. Como un padre lleno de amor cuida de su hijito, tú, Señor, has cuidado de mi y me has liberado. Se que renuevas mis fuerzas en este exacto momento. Yo creo. ¡Glorias y alabanzas a ti, Señor!
Señor, sí, soy frágil y limitado, mi vida sin ti es como una llama que se apaga. Lo que me sustenta, mi Dios, es tu poder salvador, es tu misericordia siempre pronta a socorrerme. ¡Como podría no alabarte, ni reconocer tu amor si veo que desde que recurrí a ti, tu no solo me proteges a mi, sino a toda mi familia! Señor, te alabo. Reconozco tu supremacía y tu autoridad sobre mi vida. Con tus santos ángeles, valientes guerreros, siempre fieles a tu Palabra, te bendigo. Con todos aquellos que te aman y están siempre dispuestos a obedecerte, te alabo. En todo momento, en todo lugar, y de todo corazón proclamo: ¡Bendito seas, Tú, mi Señor y mi Dios!


¿Es posible alabar a Dios ininterrumpidamente?

Creo que sí: haz de la mejor forma posible lo que tienes que hacer

Y estarás alabando a Dios continuamente.”

San Agustín

 
 
 

Comentarios


© 2021 by Comunidad Piedras Vivas. Proudly created with Wix.com

  • Twitter Classic
  • c-facebook
bottom of page