top of page

QUIEN NO ADORA NO RESISTE

Nuestro peregrinar solo tenía en mente, en el horizonte, la Luz de la Gracia que resplandece en el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad contenida en el Santo Sacramento del Altar y hacia él nos dirigimos.

Dice el documento Lumen Gentium:

“La Eucaristía es ‘fuente y cima de toda la vida cristiana’ (LG 11)

Así lo sentimos, lo experimentamos y vivimos en Piedras vivas.


Fue el momento de mayor hondura, donde la oración se abrió a la espontaneidad del Espíritu Santo, donde pudimos escuchar Su palabra y donde atamos nuestros nombres a esos cuatro pilares que custodian el Cuerpo del Señor.

Fue un momento de gran intimidad, de compromiso, de acción de gracias, de perdón, de promesas. Fue el momento para releer el capítulo 58 del profeta Isaías que marca nuestra historia comunitaria y el tiempo para poner en el altar aquellos que fueron parte de nuestra comunidad, y aquellos que ya lo son en el Corazón de Jesús y aún no han llegado a ocupar el lugar que él predestinó.

Proclamación de la Palabra:

Isaías 58

¡Grita a voz en cuello, no te contengas, alza tu voz como una trompeta: denúnciale a mi pueblo su rebeldía y sus pecados a la casa de Jacob!

Ellos me consultan día tras día y quieren conocer mis caminos, como lo hará una nación que practica la justicia y no abandona el derecho de su Dios; reclaman de mí sentencias justas, les gusta estar cerca de Dios:

«¿Por qué ayunamos a tú no lo ves, nos afligimos y tú no lo reconoces?». Porque ustedes, el mismo día en que ayunan, se ocupan de negocios y maltratan a su servidumbre.

Ayunan para entregarse a pleitos y querellas y para golpear perversamente con el puño. No ayunen como en esos días, si quieren hacer oír su voz en las alturas,

¿Es este acaso el ayuno que yo amo, el día en que el hombre se aflige a sí mismo? Doblar la cabeza como un junco, tenderse sobre el cilicio y la ceniza: ¿a eso llamas ayuno y día aceptable al Señor?

Este es el ayuno que yo amo –oráculo del Señor–: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos;

compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne.

Entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en cicatrizar; delante de ti avanzará tu justicia y detrás de ti irá la gloria del Señor.

Entonces llamarás, y el Señor responderá; pedirás auxilio, y él dirá: «¡Aquí estoy!». Si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna;

si ofreces tu pan al hambriento y sacias al que vive en la penuria, tu luz se alzará en las tinieblas y tu oscuridad será como al mediodía,

El Señor te guiará incesantemente, te saciará en los ardores del desierto y llenará tus huesos de vigor; tú serás como un jardín bien regado, como una vertiente de agua, cuyas aguas nunca se agotan.

Reconstruirás las ruinas antiguas, restaurarás los cimientos seculares, y te llamarán «Reparador de brechas», «Restaurador de moradas en ruinas».




Si dejas de pisotear el sábado, de hacer tus negocios en mi día santo; si llamas al sábado «Delicioso» y al día santo del Señor «Honorable»; si lo honras absteniéndote de traficar, de entregarte a tus negocios y de hablar ociosamente,

entonces te deleitarás en el Señor; yo te haré cabalgar sobre las alturas del país y te alimentaré con la herencia de tu padre Jacob, porque ha hablado la boca del Señor.

Palabra de Dios






· ¡Gracias, Jesús, porque en la Eucaristía eres centro, fuente y culmen de nuestra vida cristiana!

· ¡Gracias, Jesús, porque con tu Cuerpo y Sangre transformas nuestra vida!

· ¡Gracias, Jesús, porque nos invitas a comer de tu Cuerpo y a beber de tu Sangre para seguir caminando y trabajando por la construcción de tu Reino en nuestro mundo!


Señor Jesucristo, que en el sacramento de la Eucaristía eres fuente, centro y culmen de nuestra vida cristiana, concédenos vivir de acuerdo a lo que celebramos para ser signo de tu amor en nuestro mundo, tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.


Amén.












Bendito por siempre el Nombre Santo del

Señor!






















San Gabriel, con María!

San Rafael, con Tobías.

San Miguel, con todas las legiones, Defiéndenos en esta Vida

María, Puerta del Cielo!

pasa al frente, pasa al frente.

Abre mi corazón, en esta vida!

 
 
 

Comentarios


© 2021 by Comunidad Piedras Vivas. Proudly created with Wix.com

  • Twitter Classic
  • c-facebook
bottom of page