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SELLADOS CON EL AGUA BAUTISMAL

Traspasados los atrios, nos hemos detenido contemplando el templo material que reflejaba la realidad espiritual que Dios quiere edificar en nosotros.

El Señor nuevamente se manifestó a través de una imágen en nuestras mentes:



“Un círculo humano conformado por mujeres y hombres todos vestidos, cubiertos de igual color (piedra) se encuentran erguidos. Cuando se toman las manos unos a otros, entre ellos, en el medio del círculo un Fuego se prende con intensidad inusitada. Y una espiral de rocas lo protege. Cuando las manos de unos sueltan las manos de otro el fuego lentamente se apaga. Y se vuelve a encender cuando las manos se mueven buscando las manos del hermano que está a su lado. Y el Fuego alcanza tal resplandor y luminosidad que, al colarse por entre las personas, las oscuridades que existen detrás se disipan no permitiendo ningún ataque a escondidas”

Imagen que habla del amor y la fraternidad que nace del sentirnos partes unos de otros, de sabernos “hijos” de un mismo Padre. Nacidos en la misma pila bautismal, hechos hermanos unos de otros.


Y fue hacia allí donde nos dirigimos para reencender el fuego del Cirio. La Luz viene de Él, la unidad proviene del bautismo, la Fe se expresa en gestos, palabras, obras.

Y en torno a esa pila bautismal hemos rezado el Credo Nicenoconstantinopolitano.

















EN LA PILA BAUTISMAL

Guía


Santísima Trinidad, en esta pila bautismal

La gran mayoría de nosotros fue sellada

Con un sello de pertenencia.

Nos hiciste Tuyos y Te Volviste Nuestro.

Danos la gracia de responder al mandato que hemos recibido.

Que de nosotros se pueda decir

Eso que nos dicho en la intimidad comunitaria:

“Te llamaré “restaurador de moradas en ruinas”

“Restaurador de brechas”

Al renovar nuestras promesas bautismales

Queremos escuchar tu Voz que nos habla.


Guia:

Queridos hermanos de Comunidad,

Hagamos juntos nuestra profesión de fe.


Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso,

Creador del cielo y de la tierra,

de todo lo visible y lo invisible.


Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios,

nacido del Padre antes de todos los siglos:

Dios de Dios, Luz de Luz,

Dios verdadero de Dios verdadero,

engendrado, no creado,

de la misma naturaleza del Padre,

por quien todo fue hecho;

que por nosotros, los hombres,

y por nuestra salvación bajó del cielo,

y por obra del Espíritu Santo

se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado

en tiempos de Poncio Pilato;

padeció y fue sepultado,

y resucitó al tercer día, según las Escrituras,

y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;

y de nuevo vendrá con gloria

para juzgar a vivos y muertos,

y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,

que procede del Padre y del Hijo, con el Padre y el Hijo

recibe una misma adoración y gloria,

y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia,

que es una, santa, católica y apostólica.

Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados.

Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.


sigue y conoce la última parte de nuestro encuentro

 
 
 

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