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Sellamiento de nuestro hogares - parte I

Christus Mansionem Benedicat

“Que Cristo bendiga mi casa”


¿Has visto alguna vez esta serie misteriosa de letras y números sobre una puerta: 20 + C + M + B + 26? Quizás la encontraste en la entrada de una parroquia, en la casa de un vecino o en la tuya propia. Muchos se preguntan qué significa este signo escrito con tiza en la fiesta de la Epifanía. No es una fórmula matemática ni un código secreto: es una tradición cristiana centenaria que expresa un deseo profundo y sencillo: que Cristo bendiga nuestro hogar.



Una tradición que nos abre a la gracia

La Epifanía, también llamada Noche de Reyes o Teofanía, recuerda la visita de los Magos al Niño Jesús. Ellos entraron en la primera casa donde habitó el Salvador y lo reconocieron como Rey, ofreciéndole sus dones. Desde entonces, los cristianos hemos querido que nuestras casas también sean reconocidas como lugares donde Cristo es recibido y honrado.

Por eso, cada 6 de enero, escribimos sobre nuestras puertas: 20 + C + M + B + 26


  • El “20” y el “26” marcan el año.

  • Las letras “C, M, B” recuerdan a Caspar, Melchor y Baltasar, los Magos que adoraron al Niño.

  • Pero también son iniciales de la frase latina: Christus Mansionem Benedicat – “Que Cristo bendiga la casa”.

  • Los signos “+” representan la cruz, recordando que todo está bajo la señal de Cristo.


Este gesto sencillo es una oración visible: pedimos que Jesús bendiga a quienes viven en la casa, a quienes trabajan en ella y a quienes la visitan.

 

Del Año Santo a la vida cotidiana

El año pasado vivimos la fuerza del Año Santo, con la apertura de la Puerta Santa como signo de reconciliación y misericordia. Esa puerta nos recordaba que Cristo es siempre la Puerta abierta hacia la salvación.

Hoy, concluido ese tiempo jubilar, seguimos sellando nuestras puertas para decir: la gracia que recibimos en la Iglesia se prolonga en nuestra vida diaria. Cada vez que entramos o salimos de casa, el signo sobre la puerta nos recuerda que estamos bajo la protección de Dios.

El Papa Francisco nos dijo a la Renovación Carismática: “El Bautismo en el Espíritu Santo es lo que ustedes tienen para ofrecer a toda la Iglesia”. Esa gracia es la que nos sostiene y nos hace capaces de vencer el miedo, la soledad y las dificultades. Por eso este año lo vivimos bajo el lema: “Con tu gracia somos más que vencedores”.

 

La familia, iglesia doméstica

La familia es la primera comunidad de fe, la “iglesia doméstica”. San Juan Pablo II decía: “La familia es el camino de la Iglesia”. Y el Papa Francisco nos recuerda: “El hogar es la primera escuela de oración”.

Sellar nuestras puertas es reconocer que nuestro hogar es un santuario:

  • Un lugar donde se aprende y se vive el Evangelio.

  • Donde se experimenta la misericordia y la reconciliación.

  • Donde se comparte la mesa y la oración.

Cada vez que cruzamos el umbral, el signo nos recuerda que Cristo habita en nuestra casa y que estamos llamados a ser testigos de su amor en lo cotidiano.

 

Cómo realizar el rito

  1. Tomar una tiza (bendecida si es posible).

  2. Escribir sobre la entrada: 20 + C + M + B + 26.

  3. Rezar juntos una breve oración:

“Señor Jesús, bendice esta casa y a quienes habitan en ella. Que tu gracia nos haga más que vencedores, bajo tu protección y la guía del Espíritu Santo. Que quienes entren aquí encuentren paz, consuelo y alegría. Amén.”

Este gesto puede acompañarse con cantos, incienso, agua bendita o simplemente con el silencio reverente de la familia reunida. Lo importante es que sea un acto de fe y confianza.

 

Una tradición que nos fortalece

El sellamiento de los hogares en la Epifanía es más que un gesto externo: es una manera concreta de comenzar el año consagrando nuestra vida y nuestra familia a Dios.

Santa Teresa de Lisieux decía: “Jesús no necesita grandes cosas, solo nuestra confianza”. Al marcar nuestras puertas, confiamos en que Él habita en nuestra casa, bendice nuestras alegrías y acompaña nuestras luchas.


Bendiciendo la tiza.

(si no ha sido bendecida por un sacerdote)

 

V. Nuestro auxilio es el nombre del Señor:

R. Que hizo el cielo y la tierra.

V. El Señor velará por tu salida y tu entrada:

R. Desde ahora y para siempre. Dejanos rezar.

 

Dios amoroso, bendice esta tiza que has creado, para que pueda ser útil para tu pueblo; y conceda que a través de la invocación de su Santísimo Nombre, nosotros, que la usamos con fe, escribamos en la puerta de nuestro hogar los nombres de sus santos Gaspar, Melchor y Baltazar, puedan recibir salud del cuerpo y protección del alma para todos. que habitan o visitan nuestra casa; a través de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

Invitación

Este 6 de enero, al escribir sobre nuestras puertas 20 + C + M + B + 26, proclamemos con fe: “Con tu gracia somos más que vencedores”. Que cada hogar de nuestra comunidad sea signo vivo de la presencia de Cristo, y que cada familia se convierta en un pequeño santuario donde el Espíritu Santo renueva su Bautismo y nos hace testigos de esperanza.


Comunidad Piedras Vivas

ver Parte II - Propuestas oracionales para el sellamiento de los hogares.

 

 
 
 

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