TRANSFORMANDO COMPLEJOS EN SERENIDAD
- rccrecreo

- 22 ene 2021
- 2 Min. de lectura

Existen personas que son tan complejas que ni siquiera se dan cuenta: muchas veces son ellas mismas las que crean sus complejos; complejos en los que se hunden, dejando a un lado la bendición de una vida serena, estable y feliz. Cuanto más compleja es una persona, más probable es que se torne acomplejada. Por lo tanto ¡simplifica!
Hay quienes repiten, exhaustivamente, su lista de "no", a menudo como fuertes votos íntimos: "No sirvo"; "No soy bueno para eso"; "Realmente no aprendo nada"; "Nada funciona para mí"; "Nunca seré feliz"; "Yo no consigo"; "No es para mí"; "Ya pasó ese tiempo"...
Otros incluso añaden a la lista de automaldiciones: “Me voy a morir solo”; "Seré siempre una tía"; "Terminaré en la miseria"; “El pobre nació para sufrir de verdad”; “La felicidad solo toca la puerta una vez. En mi caso, ya golpeó y no lo abrí. Ahora ya no hay oportunidad alguna”; "Mi cuerpo es horrible, nadie me querrá"; "Soy fea"; "Soy un imbécil"; "Soy demasiado burro"; "Realmente hago todo mal"; "Soy muy torpe, rompo todo"; “Ya es hora de morir. Estoy trabajando horas extras en esta vida”, etc.
Ya sea el complejo de Edipo o de Electra, de inferioridad o superioridad, de Cassandra o de castración, la vida en Dios tiende a poner el foco en el "es" y hacernos tener una comprensión real de nosotros mismos: "Yo soy aquello que Dios piensa en mí”, enseñó Santa Teresita del Niño Jesús.
En el automóvil de la vida, transforma tus complejos en serenidad, reemplazando las automaldiciones por bendiciones personales. Mucho depende de vos... ¡Después de Dios, quien tiene que gustar mas de vos, eres vos mismo! Busca, procura, trabaja por alcanzar serenidad para aceptar las cosas que no puedes cambiar, coraje para cambiar las que puedes y sabiduría para discernir entre unas y otras.
Oración
Si me amas, Señor, yo me amo a mí mismo. No me quiero más ni menos de lo que me amas: yo me amo como Tú me amas. Si Tú me consideras, Señor, yo también me considero a mí mismo. Ni por arriba ni por debajo de la consideración que Tú tienes de mí. ¡Dame la gracia de buscar estar a la altura de tu amor por mi! Por eso, Jesús, renuncio a mi lista de "no" y pasar de la maldición a la bendición. Mis complejos, Tú puedes transformarlos en serenidad y coraje. En ti me muevo, soy y existo. Puedo hacer todo en Ti. Amén.
p. Marlon Mucio
Libro: “40 Días transformando maldiciones en bendiciones”
Parcería Editora Canção Nova y Editora “Misión sed santos”



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