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TRANSFORMANDO DESHONOR EN HONRADEZ

Si algo es característico del enemigo de Dios y del nuestro enemigo es quitarle el honor al pueblo de Dios, insultarlo y desmoralizarlo en todo. ¡Pero el pueblo de Dios solo gana deshonra cuando no honra a Dios! Fue así desde el principio. ¡Y así sigue aconteciendo!

Te daré un camino de bendiciones, para que muchas maldiciones no tengan espacio en tu vida: Honra a padre y madre. La llamada generación Z, que corresponde a los nacidos entre 1991 y 2010, y la generación que le sucedió, -Alfa-, piden poco la bendición de sus padres. ¡Es una pena!

De los Diez Mandamientos de la Ley de Dios, el único acompañado de una promesa es el cuarto: "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se prolonguen sobre la tierra que el Señor tu Dios te da" (Ex 20, 12). Lo contrario también es válido. Deja de honrar a tu padre y a tu madre y no serás feliz.


La Biblia está cargada de promesas en ese sentido. Mira lo serio que es todo esto:


“El que honra a su padre expía sus pecados y el que respeta a su madre es como quien acumula un tesoro. El que honra a su padre encontrará alegría en sus hijos y cuando ore, será escuchado. El que respeta a su padre tendrá larga vida y el que obedece al Señor da tranquilidad a su madre. El que teme al Señor honra a su padre y sirve como a sus dueños a quienes le dieron la vida. Honra a tu padre con obras y de palabra, para que su bendición descienda sobre ti, porque la bendición de un padre afianza la cada de sus hijos, pero la maldición de una madre arranca sus cimientos; la gloria de un hombre proviene del honor de su padre y una madre despreciada es un oprobio para los hijos. El que abandona a su padre es como un blasfemo y el que irrita a su madre es maldecido por el Señor. Cuanto más grande seas, más humilde debes ser, y así obtendrás el favor del Señor.” Ecl 3, 6-18


La oración de un padre y una madre no cae al suelo. ¡La lágrima de un padre y una madre es agua bendita! La autoridad espiritual de un padre y una madre convierte las maldiciones en bendiciones. Cuando un padre y una madre dicen: "¡Dios te bendiga, hijo mío, hija mía!", ¡El hijo y la hija son, de hecho, bendecidos!


Oración

Sean rechazadas las maldiciones que se han pronunciado en mi contra.

Perdono y bendigo a todos aquellos que, en algún momento de mi vida, las lanzaron. Sean mi padre o mi madre, personas conocidas o desconocidas para mí. ¡que cada maldición que se han lanzado caiga al suelo! Que toda deshonra que cargo hoy, como resultado de maldiciones que se han pronunciado sobre mí persona, o que he buscado sin darme cuenta, por el poder de la oración y la palabra orada sea transformada en bendición y honra. Amén.


p. Marlon Mucio

Libro: “40 Días transformando maldiciones en bendiciones”

Parcería Editora Cançao Nova y Editora “Misión sed santos”




 
 
 

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