TRANSFORMANDO FRACASOS EN VICTORIAS
- rccrecreo

- 12 sept 2022
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"La capacidad de alcanzar la victoria cambiando y adaptándose según el enemigo se llama genialidad" (Sun Tzu, autor de "El arte de la guerra").

Cada derrota exige en nosotros un cambio de rumbo. O, al menos, un cambio en la forma de recorrer la ruta. El fracaso es parte de la vida. Es el precio que pagamos por el progreso. Por lo tanto, ¡no hay otro camino que el arte de crecer aprovechando los propios defectos! Mira tu fracaso con una luz positiva, con lentes espirituales.
Pídele al Señor una visión nueva: sobrenatural. ¡Los resbalones y tropiezos en la ruta deben forjar en nosotros buenos peregrinos para la victoria!
Procura ser un estratega victorioso: utiliza los tristes efectos de las derrotas como un organizador de tus ejércitos en las batallas y combates diarios. La vida bendecida es organización y volver a comenzar... ¡siempre! Es perseverancia y fidelidad... ¡siempre! “Dios no nos llamó a para tener éxito; sino para ser fieles” (Madre Teresa de Calcuta).
El rey Salomón nos advirtió: "Si te dejas abatir en el día de la adversidad, tus fuerzas disminuirán" (Prov. 24,10). La diferencia entre las personas promedio y las emprendedoras es su percepción y reacción ante el fracaso. La verdad es esta: la vida es el 10% de eso que te sucede a ti y 90% de cómo reaccionas ante lo que te acontece.
¡No importa, tanto, lo que te hicieron o no te hicieron! Tampoco importa tanto lo que hiciste o no hiciste. Importa el hoy, ¡y mucho!
- ¿Qué harás con lo que te hicieron o no te hicieron? Si no es posible cambiar de ruta, cambia tu forma de caminar en la ruta. ¡Haz que suceda la victoria!
Convierte la maldición en bendición.
“Tengan siempre una fe viva, una fe ciega y una adhesión total a la autoridad constituida por Dios. Esto es lo que forma la luz que guía los pasos del pueblo de Dios en el desierto. Actúa siempre con rectitud incluso si todo el infierno se vuelve en tu contra " (San Pio de Pietrelcina)
Oración
¡Cuántas veces caí, tantas veces estuvo el Señor, mi Dios Vivo! Cuantas veces caiga mi hermano, tantas veces yo también allí estaré. Levantando a mi hermano, levántame a mi también, Señor, de toda opresión humana y maligna. Concédeme el don de la sabiduría para transformar las caídas en lecciones, hacer del abatimiento un estímulo y buscar humildemente la victoria en las derrotas. Que pueda crecer cambiando mi ruta, aprendiendo de las caídas y dándote autoridad sobre mi historia y toda la historia. Amén.
p. Marlon Mucio
Libro: “40 Días transformando maldiciones en bendiciones”
Parcería Editora Canção Nova y Editora “Misión sed santos”



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