TRANSFORMANDO LA ACUSACIÓN EN MISERICORDIA
- rccrecreo

- 16 feb 2021
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TRANSFORMANDO LA ACUSACIÓN EN MISERICORDIA
Uno de los verbos más conjugados hoy, en Roma, es “misericordiar”.
Primero, porque el Papa Francisco es un maestro en la creación de neologismos. Después, porque el Evangelio vivido por él vivido ha llevado el atributo principal de Dios, la Misericordia, al verbo, y el verbo a conjugarse en plural. “¿Vamos a misericordear?”, Se dice en la Plaza de San Pedro.
¿Acusan a la Iglesia de oler a mufado? El Papa Francisco ha reunido millones, ya sea en la playa de Copacabana o en los Estados Unidos. Ya sea en el país católico más grande o en un territorio religioso hostil. ¿Acusan a la Iglesia de burguesa? El Papa Francisco conservó sus zapatos gastados de cuando era obispo “en el fin del mundo” y lleva con sus propias manos su maletín (portafolio).
El Francisco de Roma se hace un alter Christus, al igual que Francisco de Assis.
"Dijeron que está diciendo que..." y tú te quedas malhumorado. ¿Qué palabras escuchar? ¿A qué sentimientos dar lugar en el corazón? ¿Qué páginas leer?
Presta atención a literatura edificante. ¡Escucha la Biblia, el Libro Sagrado! “El libro es un mudo que habla, un sordo que responde, un ciego que guía, un muerto que vive” (Padre Antonio Vieira).
San Bernardo de Claraval nos enseñó: “Guarda, pues, la Palabra de Dios, porque felices son los que la guardan; guárdala de tal manera que entre en la parte más íntima de tu alma y penetre todos tus sentimientos y costumbres. Si guardas la Palabra de Dios, seguramente ella te guardará”
Cuando te enfrentes a una acusación, examina atentamente y con humildad si está bien fundada. Si es así, conviértete, viéndote como realmente eres: blanco de la misericordia divina. Si la acusación es infundada, cubre a tu verdugo con atención cristiana y cuidado espiritual. Asúmelo como el destinatario de la misericordia del Señor. ¡Sin saberlo, él te estará santificando!
No pierdas la oportunidad de convertir la maldición en una bendición.
Oración
Tomé una decisión, Jesús: ninguna palabra pesará más en mi vida que aquella que Tú dices, aquella que está en la Biblia, la que guarda Tu Iglesia, la que me transmite la fe cristiana. Yo soy de tu Palabra, entonces seré una persona de palabra. Ahora envuelvo en oración misericordiosa cada acusación que he sufrido o sufro. Presto atención y escucho sólo a Ti. Me rindo a ti y te entrego todo deseo de acusar a quien me acusa, de herir a quien me hiere, de perjudicar a quien me perjudica.
Amén.
p. Marlon Mucio
Libro: “40 Días transformando maldiciones en bendiciones”
Parcería Editora Canção Nova y Editora “Misión sed santos”



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