TRANSFORMANDO PERDICIÓN EN SALVACIÓN
- rccrecreo

- 21 ene 2021
- 2 Min. de lectura

Herbie es un Beetle (auto) blanco de 1963, dotado de vida propia, con una inteligencia, carisma y personalidad increíbles. "Si mi Beetle hablase" fue la primera de las seis películas de los estudios Disney que "protagonizó". Atención: ¿tu auto también habla?
¿Y también el sofá de tu living? ¿Y las paredes de tu casa? no solo tienen oídos, ¡también tienen boca!
¿Has percibido que, después de una discusión en casa, el ambiente se vuelve pesado? Hasta el punto de que una persona, que no vio nada, ni escuchó nada llega a notar cierto mal clima ¿Y no te has sentido incluso tan mal que llegas a tener unas ganas locas de salir de allí? Y al contrario: ¿has notado que hay casas en las que nos sentimos tan bien que no tenemos ganas de irnos?
Piensa en la bendición que es un hogar saturado de Ave Marías, donde se reza el Santo Rosario, donde se escucha y se proclama la Palabra de Dios, donde se medita y se reza la Palabra de Dios, donde se practica la Palabra y desde donde se anuncia la Palabra de Dios! Las palabras de bendición pronunciadas dentro de un hogar salvan ese hogar de las maldiciones, transforman las maldiciones en bendiciones y más: hacen de la casa un nido de amor, un lugar de bienvenida... y de sanación para familiares y amigos.
Palabras, pesadas o santas, flotan en el aire. Son como plumas arrojadas desde un edificio alto o pueden ser como pelotas de plomo. ¡Hay poder en nuestras palabras! ¡Nuestras palabras están cargadas de “dinamita”! Cuando nos damos cuenta de esto, muchas cosas comienzan a cambiar en nuestras vidas.
Hay casas que no tienen nada de “hogar”.
Son sólo edificios fríos. ¡Espiritualmente taperas! Existen entre los habitantes de ese "recinto" muchos “muros” que separan las vidas. Que tristeza...
Convierte la perdición en salvación mediante el uso maduro de las palabras. “La muerte y la vida dependen de la lengua; el que sepa utilizarla, comerá de su fruto” (Mt 18, 21). Las palabras mueven el mundo espiritual. Las palabras son semillas que pueden germinar frutos de vida y muerte, de salvación o de perdición.
¿Cómo has estado usando tus palabras?
Oración
Dios de amor, amado Dios, me has dado la vida para que yo tenga vida y vida en plenitud. Entregaste Tu vida para salvarme. Pero yo, con mis palabras intrascendentes, puedo echarlo todo a perder. Abrazo hoy, una vez más y más que nunca, en presencia de mi ángel de la guarda y de toda la corte celestial, la salvación que conquistaste con Tu Pascua. Abrazo mi salvación con el uso maduro y responsable de mis palabras. Abrazo la salvación de mi familia y de mis amigos. Amén.
p. Marlon Mucio
Libro: “40 Días transformando maldiciones en bendiciones”
Parcería Editora Canção Nova y Editora “Misión sed santos”



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