Una exigencia de renovación
- rccrecreo

- 10 abr 2021
- 2 Min. de lectura
(parte III)

Quizás deberíamos aceptar la abstinencia actual de las celebraciones religiosas y actividades de la Iglesia como un Kairós, como una oportunidad para detenernos y hacer una reflexión profunda y comprometida ante Dios y con Dios. Estoy convencido de que ha llegado el momento de reflexionar sobre cómo continuar el necesario camino de reformas, iniciado por el Papa Francisco: no intentar volver a un mundo que ya no existe y, además, no depender únicamente de meras reformas estructurales externas, sino ir al centro del Evangelio, hacer un viaje al interior.
No veo cómo un remedio rápido, en forma de sustituto artificial -como, por ejemplo, la transmisión de misas por televisión-, puede ser una buena solución, en este momento en que el culto público esta suspendido o limitado.
Un paso hacia la "devoción virtual", la "comunión a distancia", arrodillarse frente a una pantalla, es extremadamente extraño. Creo que deberíamos probar la veracidad de las palabras de Jesús: "Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos".
¿Pensamos que podríamos solucionar la falta de sacerdotes en Europa importando "piezas sobrantes" de la máquina de la Iglesia, de almacenes aparentemente infinitos en Polonia, Asia y África? Obviamente, debemos tomarnos en serio las propuestas del Sínodo Amazónico, pero al mismo tiempo, es necesario aumentar el alcance del ministerio de los laicos en la Iglesia (no olvidemos que en muchos territorios, la Iglesia ha sobrevivido sin clero durante muchos siglos). Quizás este actual "estado de emergencia" sea un indicador del nuevo rostro de la Iglesia. También tiene un precedente histórico.
Estoy convencido de que nuestras comunidades cristianas -parroquias, congregaciones, movimientos eclesiales y comunidades monásticas- deben buscar acercarse al ideal que dio origen a las universidades europeas: una comunidad de estudiantes y profesores, una escuela de sabiduría en la que la verdad es buscada, procurada, a través de una discusión libre y también de una contemplación profunda. Estas islas de espiritualidad y diálogo podrían ser la fuente de una fuerza capaz de curar un mundo enfermo. El día antes de ser elegido Papa, el cardenal Bergoglio citó un extracto de Apocalipsis 12 donde Jesús está a la puerta y llama. Y añadió: hoy, Cristo llama (golpea la puerta) desde dentro de la Iglesia y quiere salir. Quizás eso es lo que acaba de hacer.
p. Tomás Halík
“La señal de las iglesias vacías – Para un cristianismo que vuelve a partir” - Texto original en checo - 2020
TOMÁŠ HALÍK (n. 1948) es profesor de sociología en la Universidad Charles (Praga), presidente de la Academia Cristiana Checa y capellán universitario. Durante el régimen comunista fue un miembro muy activo de la llamada "Iglesia clandestina". Recibió el Premio Templeton (2014), que distingue a autores de obras "de destacada contribución a la afirmación de la dimensión espiritual de la vida", y el título de Doctor honoris causa por la Universidad de Oxford.



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