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Conociendo la "CUARESMA DE SAN MIGUEL"

“Oren siempre sin desanimarse”

Lc 18,1

Puede que mirando alrededor, volviendo nuestros ojos hacia un lado y hacia el otro, creamos que las fuerzas del mal están saliendo victoriosas. El sufrimiento que percibimos en torno nuestro es grande. Familias enteras, grupos de amigos, de conocidos, nuestros propios vecinos o hermanos de comunidad, han visto en estos tiempos sus vidas mutiladas, transformadas por un virus que de manera invisible ha causado muerte, angustia, desesperanza y dolor.

Muchos de aquellos que estaban cerca, llenos de vida, se han ido repentinamente.

La alegría se ha ido apagando, las sonrisas parecen gastadas, los abrazos se volvieron esquivos, las muestras de afecto se han reducido y la batalla que pensamos sería pasajera se queda aún entre nosotros.

El aire a quienes se han contagiado les ha faltado, pero aún aquellos que permanecen ajenos a sus garras, también han perdido aliento, es como si la vida misma se tornase pesada.


Es en este contexto que necesitamos armarnos, revestirnos de aquella fortaleza y esperanza que devuelve dinamismo a lo que es la vida. No es este el tiempo rendirnos en la vida, sino de vigorizar la confianza en Dios haciendo nuestra parte, la que nos toca.


En tiempos como el actual la presencia siempre cercana de San Miguel es gran ayuda pues es el Arcángel, el Príncipe de las Milicias celestiales aquel que, bajo su poderosa protección, nos hace comprender aún más radicalmente la cercanía de nuestro Padre de los Cielos.


San Miguel con su presencia viene a recordarnos que el mal, aunque se manifieste de múltiples formas y maneras no tiene la última palabra porque la última Palabra fue, es y será siempre la del Señor Dios de los Ejércitos.


¿Quién es fuerte como Dios?!

¿Quién es Bueno como Dios?!

¿Quién es poderoso como el Señor, nuestro Dios?!

¿Quién es misericordioso como Él lo es?!

¡Nadie!

Eso grita el Nombre del Príncipe de las Milicias.


Y nosotros dejaremos que el Espíritu Santo lo grite durante esta Cuaresma de San Miguel 2021. Permitiremos que el Espíritu Santo suscite confianza infinita en el Amor de Dios en medio de esta tempestad, incluso entre lágrimas, sin comprender cabalmente lo que está aconteciendo, pero dejando surgir el “Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo”.

Como cada año deseamos acompañarte en este tiempo pretendiendo ser solo un simple instrumento para que la gracia obre maravillas.

Anhelamos que sean todos fortalecidos en la confianza en la divina Providencia.

Es por ese motivo que, a las tradicionales oraciones a San Miguel, este año iremos sumando día a día un esquema oracional que pueda completar el camino espiritual con Salmos, antífonas, lecturas de la Palabra de Dios y meditaciones que nos ayuden a crecer en el camino de Fe.

Una tradición franciscana, la llamada Cuaresma de San Miguel Arcángel, es un tiempo especial de oración y penitencia. Tiene su inicio el día de la Fiesta de la Asunción de Nuestra Señora, 15 de agosto, y termina el día 28 de Setiembre, vísperas de la fiesta en honra a los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.

San Francisco de Asís fue un santo que en su vida mortal procuró nutrir su alma para no enfriar su amor por Jesús, con un espíritu de oración y sacrificio muy grande.


Él realizaba por año tres cuaresmas, además de otro período de ayuno y oración en honra a la Madre de Dios, por la cual tenía un dulce y especial amor, que iba de la Fiesta de San Pedro y San Pablo Apóstol a la fiesta de la Asunción de Nuestra Señora. Fue de un modo muy especial que, en la Cuaresma de San Miguel Arcángel, Dios coronó a Francisco de gracias abundantes, entre ellas la de marcarlo en su cuerpo, por el profundo deseo de imitar a su Hijo Jesucristo, con las señales de su Pasión.


Todas esas cuaresmas eran realizadas en el Monte Alverne. (Alverne: “verna” viene de “vernare”, verbo utilizado por Dante y que significa “hace frío”, hiela).

San Buenaventura dice en “Leyenda Mayor”, en su capítulo 9, párrafo 3 de los escritos biográficos de San Francisco: “un vínculo de amor indisoluble le unía a los ángeles cuyo maravilloso ardor lo ponía en éxtasis delante de Dios e inflamaba las almas de los elegidos”.


Por devoción a los ángeles, celebraba una cuaresma de ayunos y oraciones durante los cuarenta días que siguen a la Asunción de la Santísima Virgen María.

San Miguel, sobre todo, a quien cabe el papel de introducir a las almas al paraíso, era objeto de una devoción especial, en razón del deseo que tenía el santo de salvar a todos los hombres.

Era de conocimiento de Francisco la autoridad que el Arcángel Miguel tiene en el auxilio de las almas, en salvarlas en el último instante de vida y el poder de ir al purgatorio a retirarlas de allí.


Ese era el principal motivo por el cual Francisco realizaba su cuaresma y lo encontramos relatado en la Leyenda Terusiana en el número 93 de su biografía, en la cual el santo va a decir en el año 1224, año en que recibió los estigmas al avistar el monte Alverne en visita a la ermita: “Para honra de Dios, de la Bienaventurada Virgen María y de San Miguel, Príncipe de los Ángeles y de las almas, quiero hacer aquí una cuaresma”


Es en este mismo año que el realizó la primer cuaresma en honra de san Miguel Arcángel y así lo relata la Leyenda Mayor de su biografía. En su primer cuaresma en honra al Glorioso Arcángel Miguel, sintió con mas abundancia que nunca, la suavidad de la contemplación celeste, el ardor de los deseos sobrenaturales, la profusión de gracias divinas transportando hasta Dios un fuego de amor seráfico, y transformado por los arrobos de una profunda compasión en aquel que, en sus extremos de amor, quiso ser crucificado.


Cierta mañana oraba en una de las partes del monte, se aproximaba la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, y vio descender de lo alto del Cielo un serafín de seis alas flameantes, el cual, en un rápido vuelo, llegó cerca del lugar donde estaba el hombre de Dios. El personaje se le apareció no solo munido de alas, sino también crucificado, manos y pies extendidos y atados a una cruz. Dos alas se elevaban por encima de su cabeza, otras dos estaban abiertas para el vuelo, y las dos últimas le cubrían el cuerpo.


Tal aparición dejó a Francisco sumergido en un profundo éxtasis, mientras en su alma se mezclaba la tristeza y la alegría: una alegría desbordante al contemplar a Cristo que se le manifestaba de una manera tan milagrosa y familiar, pero al mismo tiempo un dolor inmenso, pues la visión de la cruz traspasaba su alma con una espada de dolor y de compasión.

Aquel que así externamente aparecía, lo iluminaba también internamente. Francisco comprendió entonces que los sufrimientos de la pasión de modo alguno pueden tocar un Serafín que es un espíritu inmortal. Pero esa visión le fue concedida para enseñar que no era el martirio del cuerpo, sino el amor que incendió su alma que debía transformarlo, volviéndole semejante a Jesucristo.


Después de una conversación familiar, que nunca fue revelada a los otros, desapareció aquella visión, dejándole el corazón inflamado de un ardor seráfico e imprimiéndole en la carne la semejanza externa con el crucificado, como una marca, una señal en la cera que el calor del fuego hizo derretir.


Luego comenzó, como efecto, el aparecer en sus manos y pies de las marcas de los clavos. Cuando el verdadero amor transformó al amigo de Cristo en semejanza de Aquel que él amaba, terminando los cuarenta días previstos en el monte y en soledad, llegó la fiesta de San Miguel; y Francisco, hombre evangélico, descendió del Monte, trayendo la imagen del crucificado, no esculpida en tablas de piedra o de madera por la mano de algún artificio, sino reproducida en su propia carne por el dedo del Dios Vivo.


Francisco para no igualarse a Jesús que quedó 40 días y 40 noches en ayuno total, comió al final de estos días un pedazo de pan y bebió agua pues encontraba indigno igualarse a Jesús.


¿Cuándo comienza y termina la cuaresma de San Miguel?

La Cuaresma de San Miguel Arcángel comienza el 15 de agosto -Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María- y se extiende hasta el 29 de septiembre, cuando celebramos a San Miguel junto con los otros Arcángeles Gabriel y Rafael.

Del 15 de agosto al 29 de septiembre, hay 46 días.

Como sabemos la Cuaresma no sólo se compone de oraciones, sino que además es un tiempo de penitencia, donde el ayuno tiene su parte, es por este motivo que los domingos no se realiza, el domingo es el día en que buscamos enfatizar el Día del Señor.

Este año 2021 presenta la particularidad de coincidir el inicio con un “domingo” motivo por el cual será nuestro día “cero” donde sólo estaremos efectuando una “celebración particular” acorde al espíritu del domingo y de la “cuaresma de San Miguel”, reduciéndose la novena a 39 días.


Dicho esto debemos recordar también que la llamada “Cuaresma de San Miguel”no se restringe a esta época del año, se puede realizar, -y de hecho San Francisco lo hacía-, en otros momentos del año sin interferir con los tiempos litúrgicos fuertes de la Iglesia –Cuaresma, Pentecostés, Navidad-.


¿Cómo rezar la Cuaresma de San Miguel Arcángel?

Se puede rezar individualmente o en grupo, en el momento –horario- más adecuado del día. Por las gracias recibidas, y la experiencia que vivimos es de enorme bendición orarla en familia y es un tiempo ideal para sumergir a los más pequeños en la amistad con San Miguel y los santos Ángeles y sus Ángeles de la Guarda.


¿Es necesario armar un altar?

Lo primero es saber que es muy bueno tener un espacio oracional en nuestras casas, aún sabiendo que, todo lugar, es de santificado cuando en él vivimos una fuerte experiencia de encuentro con Nuestro Señor.


Te sugerimos disponer en ése espacio que reservamos en nuestro hogar de una imagen de San Miguel Arcángel, una vela encendida que nos recuerde a Aquel que es Luz del mundo y de nuestras vidas y La Palabra. Sin embargo, más importante que tener estos sacramentales es predisponer nuestro interior al encuentro con la gracia, abriéndonos a la acción del Espíritu Santo permitiendo que Él nos una en comunión de amor con Nuestro Padre del Cielo, con la firme intención de promover el bien y combatir el mal, empezando por el esfuerzo por ser cada uno de nosotros mejor persona cada día, y hacer que nuestras casas se conviertan en nuevos “Betanias” donde el Señor se sienta “como en casa de sus amigos”.


¿Qué pedir durante la Cuaresma de San Miguel Arcángel?

En la Biblia Jesús nos dice: “Pidan y se les dará” (Mt 7,7). También es oportuno traer a la memoria aquellas palabras del apóstol Pablo: “No sabemos ni qué pedir” (Rom 8, 26). Por tanto, podemos suplicar todo lo que entendemos será de bendicion en nuestras vidas y, clamar con confianza infinita por intercesión de San Miguel Arcángel en estos días de oración; sin embargo, no podemos dejar de recordar que solo Dios lo sabe todo; sólo Él puede comprender si nuestra intención, si nuestro pedido es oportuno en nuestro camino de santificación y que siempre lo más importante será implorar una fe viva, una fe nueva, renovada y fortalecida que nos permita discernir Su Voluntad divina.


Jesús mismo nos dejó una enseñanza cuando estuvo angustiado en el Huerto de los Olivos. Él pidió al Padre que si era posible pasara esa copa, ése trago amargo, pero luego dijo: “Padre, que suceda según tu voluntad” (cf. Lc 22,42). Teniendo esto en el horizonte comprendemos que podemos pedir todo, pero que nuestro mayor deseo debe ser hacer la voluntad de Dios, porque no todo es conveniente para nosotros.


@PiedrasVivas 2021

 
 
 

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