Coronilla de San Simón de Cirene
- rccrecreo

- 9 jul 2021
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Familias, hogares enteros, -padres, hijos, abuelos-, se encuentran viviendo tal vez, como nunca, situaciones personales y de relaciones necesitadas de la Sangre Poderosa de Cristo que cubra, lave y proteja la vida de la gracia recibida y acogida y que hoy, a merced de vientos impetuosos, de dardos inflamados del maligno, se sienten en peligro, temerosos, angustiados y claman ese “escudo divino de salvación y sanación”.

Queremos compartirte esta devoción compuesta de jaculatorias que conocemos como “La Coronilla de san Simón de Cirene”
Sabemos de Simón que era del norte de África donde posiblemente donde hoy se encuentre ubicada Libia, por lo tanto es de suponer que su tez era morena. Sus dos hijos y su esposa se convirtieron después de saber que la persona a la cual él fue obligado por los romanos a ayudar era Jesús, “el verdadero Cordero inmolado”.
Sus hijos, Alejandro y Rufo son citados en los Hechos de los Apóstoles y Pablo dirá que la esposa del Cireneo era como si fuese una madre para él (Cfr. Rom 16.13)
Después de Pentecostes todo quedó más claro tras la predicación de Pedro.
La coronilla está compuesta de una Jaculatoria intermedia, orada en los inicios:
“Señor, dame la gracia de ayudarte a llevar la Cruz así como hizo san Simón de Cirene, y que a través de esa experiencia yo aprenda a llevar también mi cruz!”
En las cuentas grandes:
“Que una gota de la Sangre de Cristo caiga sobre mi, haciéndome más santo, casto, puro, sabio, inteligente, fuerte y valiente!
En las cuentas chicas:
“Que la Sangre de Cristo cubra mi hogar!”
¡Quiero ser tu Cireneo, ese Cireneo decidido, sincero, auténtico y valiente de los otros Cristos perdidos en el camino de la vida y cuyas vidas carecen de sentido!
¡Señor, como Tú, quiero ser un Cireneo de valores objetivos, absolutos, que asuma libre, valiente y conscientemente la necesidad de llevar la Cruz!
¡Quiero ser tu Cireneo, Señor, para llevar a mi prójimo paz y esperanza, para olvidarme de mi mismo, para pensar más en sus necesidades!
¡Quiero ser tu Cireneo, Señor, y no pensar tanto en el peso de mis cruces sino en la cruz de los que tengo cerca que necesitan que se les sostenga su cruz!
¡Quiero ser tu Cireneo, Señor, porque no necesito ser amado necesito poder amar al prójimo y atenderlo en sus necesidades, consolarlo y comprenderlo!
¡Quiero ser tu Cireneo, Señor, Tú que cargaste la Cruz para redimirnos del pecado y necesito mitigar ese dolor para que, la carga de la cruz, te sea más suave y hacerlo por medio de aquellos en los que se refleja Tu rostro!
¡Quiero ser tu Cireneo, Señor, pero necesito la luz del Espíritu y el don de fortaleza para no cesar en mi propósito!
¡Quiero ser tu Cireneo, Señor, dame la dignidad para poder llevar la cruz y otórgame también la gracia de estar siempre disponible para servir a los demás!
¡Quiero ser tu Cireneo, Señor, por eso necesito que me ayudes a no desviar nunca la mirada de los que sufren, de los que lo pasan mal, de los que están enfermos, de los que pasan hambre, de los que necesitan esperanza, de los buscan consuelo y paz!
¡Quiero ser tu Cireneo, Señor, pero también bálsamo de ternura, manos que acogen, mirada que enternece y esto solo puedo hacerlo si me acompañas en todo momento en mi caminar!
(oración de autor desconocido)
Diseño de Jesús y san Simón de Cirene: Filipe Santos



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