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Cuaresma de San Miguel DÍA 36

Miércoles 25 de septiembre

Día 36: Venciendo las raíces de la soberbia

¿Qué es la soberbia?


Esta pregunta puede tener múltiples respuestas, pero lo primero que debemos entender es que no es un pecado que se cometa de la misma manera que el adulterio, la mentira o la evasión de impuestos. La soberbia es más bien una actitud del corazón y una forma de pensar. Al igual que el viento, no se puede ver, pero sí se pueden observar sus efectos. La soberbia nos lleva a realizar ciertas acciones. En esencia, la soberbia es tener un concepto más alto de uno mismo del que se debería tener (Romanos 12:3).

Según Tomás de Aquino, la soberbia es uno de los vicios más graves y se caracteriza por un amor desordenado hacia el propio bien, por encima de otros bienes superiores. Este amor desordenado lleva a la persona a tener un concepto más alto de sí misma del que debería tener.


De igual forma, San Agustín también consideraba la soberbia como un pecado fundamental. Es la preferencia del propio yo sobre Dios, lo que lleva a la separación de la gracia divina.


Ambos coinciden en que la soberbia es un vicio que distorsiona la percepción de uno mismo y de los demás, y que es un obstáculo para una vida espiritual plena. La humildad, en contraste, es vista como la virtud que puede contrarrestar los efectos destructivos de la soberbia.


1. Intención: Vencer  las raíces de la soberbia, como San Pablo, quien tras una vida de orgullo y persecución encontró la verdadera humildad y servicio.

2. Texto bíblico: “Antes de la catástrofe está el orgullo, y antes de la caída, el espíritu altanero..” (Proverbios 16:18)

3. Texto del Papa Francisco: “La humildad es el camino que nos lleva a Dios. La soberbia nos aleja de su amor y de su gracia.” (Homilía, 29 de septiembre de 2017)

4. Oración: Oración por la humildad (p. Ignacio Larrañaga)

5. Ofrecimiento: Realizar un acto de servicio o caridad, ayudando a alguien en necesidad.


Invocación a la Santísima Trinidad



Proclamemos nuestra Fe:

Creo en Dios, Padre todopoderoso,

Creador del Cielo y de la Tierra….


Juntos decimos:

La Santa Cruz sea mi luz;

No sea el demonio mi guía.

¡Apártate, Satanás!

No me sugieras cosas vanas,

Maldad es lo que me brindas,

Bebe tu mismo tu veneno.


Padre Nuestro...

Dios te Salve María...


Oración a San Miguel Arcángel

(Pequeño Exorcismo Papa León XIII)


Arcángel San Miguel,

defiéndenos en la lucha;

Ampáranos contra la perversidad

y acechanzas del demonio.

Reprímale Dios, pedimos suplicantes,

y Tú, príncipe de la Celestial Milicia,

lanza al infierno con el Divino Poder a Satanás

y a los otros malignos espíritus

que para perdición de las almas vagan por el mundo.

Amén.


ORACION POR LA HUMILDAD – p. Ignacio Larrañaga


Señor Jesús, manso y humilde.

Desde el polvo me sube y me domina esta sed de que todos me estimen, de que todos me quieran.

Mi corazón es soberbio. Dame la gracia de la humildad, mi Señor manso y humilde de corazón.

No puedo perdonar, el rencor me quema, las críticas me lastiman, los fracasos me hunden, las rivalidades me asustan.


No se de donde me vienen estos locos deseos de imponer mi voluntad, no ceder, sentirme más que otros... Hago lo que no quiero. Ten piedad, Señor, y dame la gracia de la humildad.

Dame la gracia de perdonar de corazón, la gracia de aceptar la crítica y aceptar cuando me corrijan. Dame la gracia, poder, con tranquilidad, criticarme a mi mismo.


La gracia de mantenerme sereno en los desprecios, olvidos e indiferencias de otros. Dame la gracia de sentirme verdaderamente feliz, cuando no figuro, no resalto ante los demás, con lo que digo, con lo que hago.


Ayúdame, Señor, a pensar menos en mi y abrir espacios en mi corazón para que los puedas ocupar Tu y mis hermanos.

En fin, mi Señor Jesucristo, dame la gracia de ir adquiriendo, poco a poco un corazón manso, humilde, paciente y bueno.

Cristo Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo. AsÍ sea.


Coronilla a San Miguel Arcángel


(En las cuentas grandes)

Reina de los Cielos y Señora de los Ángeles,

que has recibido de Dios,

el poder y la Misión de aplastar la cabeza de Satanás,

te pedimos humildemente,

que envíes a las legiones celestiales para que, 

por tu mandato, persigan a los demonios,

los combatan en todas partes,

repriman su audacia y los devuelvan al abismo.

¿Quién como Dios? ¡Nadie como Dios!

¡Oh, buena y tierna Madre!

Tú serás siempre nuestro amor y nuestra esperanza.

¡Oh, divina Madre!

Envía a los santos Ángeles

para defendernos y rechazar lejos de nosotros

al cruel enemigo.

Amén


(En las cuentas pequeñas – 10 veces)

· San Miguel y todos los santos Ángeles,

Rueguen por nosotros.


DIA 36: San Miguel Arcángel, defensor de la fe y protector contra las fuerzas del mal, intercede por nosotros para que podamos seguir el ejemplo de San Pablo, quien dijo: “He sido crucificado con Cristo; y ya no soy yo quien vive, sino que Cristo vive en mí” (Gálatas 2:20). Que podamos encontrar en la humildad la verdadera grandeza y en el servicio a los demás, la verdadera alegría.


ORACIONES FINALES

de sanación y liberación propias de cada decena


oración propia del día:

Al finalizar la Primer Decena

YO (pronuncia aquí tu nombre completo)

EN NOMBRE DE JESUCRISTO CLAMO SEA ROTA EN MI Y EN MI FAMILIA,

TODA CONTAMINACIÓN ESPIRITUAL,

TODA FURIA DEL DEMONIO.

TODA ESPADA Y DARDOS INFLAMADOS SEMBRADORES DE MENTIRAS, TRISTEZAS,

ANGUSTIAS Y DEPRESIONES


YO, (pronuncia tu nombre)

EN NOMBRE DE JESUCRISTO

TE PROHIBO TOCARME A MI, TOCAR MI FAMILIA.

Al finalizar la Segunda Decena

YO (pronuncia aquí tu nombre completo)

EN NOMBRE DE JESUCRISTO

CLAMO SEAN ROTAS EN MI Y EN MI FAMILIA, TODA MALDICIÓN,

TODO YUGO HEREDITARIO NEGATIVO ME SUMERJO AHORA,

JUNTAMENTE CON TODOS LOS MÍOS, EN LA SANGRE DE JESÚS


YO, (pronuncia tu nombre)

EN NOMBRE DE JESUCRISTO

TE PROHIBO TOCARME A MI, TOCAR MI FAMILIA.

Al finalizar la Tercer Decena

YO (pronuncia aquí tu nombre completo)

ME ESCONDO AHORA BAJO LA PROTECCIÓN DEL ALTÍSIMO

Y ME COBIJO BAJO EL MANTO PROTECTOR

DE LA VIRGEN MARÍA Y DE TODOS LOS SANTOS Y SANTAS.

ME COBIJO BAJO LA PODEROSA

INTERCESIÓN DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL Y DE TODOS LOS ÁNGELES.

Y DECLARO AHORA: JESUCRISTO ES EL SEÑOR DE MI VIDA,

DE MI FAMILIA, DE TODO LO QUE TENGO Y DE TODO LO QUE SOY.

CLAMO QUE LA SANGRE DE CRISTO QUE LAVA Y LIBERA,

HOY, AQUÍ Y AHORA, ME LAVE, ME CURE

Y NOS CUBRA CON SU PODER A NOSOTROS, A NUESTRAS FAMILIAS,

NUESTRAS CIUDADES Y PAÍSES.

YO, (pronuncia tu nombre)

EN NOMBRE DE JESUCRISTO

TE PROHIBO TOCARME A MI, TOCAR MI FAMILIA.

Al finalizar la Cuarta Decena

YO (pronuncia aquí tu nombre completo)

POR MI CASA, POR MIS BIENES,

POR MI VIDA FINANCIERA,

POR MI TRABAJO, POR MIS RELACIONES,

POR MI MATRIMONIO, POR MI ESTUDIO,

POR MI NOVIAZGO, POR MIS AMISTADES,

DIGO CON FE:


YO, (pronuncia tu nombre)

EN NOMBRE DE JESUCRISTO

TE PROHIBO TOCARME A MI, TOCAR MI FAMILIA.

Al finalizar la Quinta Decena

YO (pronuncia aquí tu nombre completo)

CLAMO AHORA, EN NOMBRE DE JESÚS

QUE TODO MAL SEA DISIPADO.

QUE TODA ENFERMEDAD SEA EXTERMINADA.

QUE TODA OPRESIÓN, Y PANDEMIA QUE PESA SOBRE NOSOTROS,

SEA DE UNA VEZ DESTRUIDA.


YO, (pronuncia tu nombre)

EN NOMBRE DE JESUCRISTO

TE PROHIBO TOCARME A MI, TOCAR MI FAMILIA.

Oración

Señor Jesús, santifícanos con una bendición siempre nueva,

y concédenos por la intersección de San Miguel,

aquella sabiduría que nos enseña a juntar las riquezas del cielo

y cambiar los bienes temporales por los de la eternidad.

Tú, que vives y reinas por todos los siglos de los siglos.

 

Consagración a San Miguel Arcángel

 

Oh noble príncipe de los ángeles,

valiente guerrero del Altísimo,

celoso defensor de la gloria del Señor,

terror de los espíritus rebeldes,

amor y deleite de todos los ángeles justos,

mi queridísimo Arcángel San Miguel,

deseando ser parte del número de tus devotos y servidores, 

a ti hoy me consagro, me entrego, me ofrezco y coloco,

a mi familia y todo lo que me pertenece,

bajo tu más poderosa protección.


La ofrenda de mi servicio es pequeña,

siendo como soy un miserable pecador,

pero magnificarás el cariño de mi corazón;

a partir de ahora estoy bajo tu apoyo

y confío que sabrás ayudarme durante toda mi vida,

y obtener para mí el perdón de mis muchos y graves pecados,

la gracia de amar a Dios con todo el corazón,

a mi querido Salvador Jesucristo y a mi madre María Santísima;

obtén para mí las ayudas que necesito

para alcanzar la corona de la gloria eterna.


Defiéndeme de los enemigos del alma,

especialmente en el momento de la muerte.

Ven, oh príncipe glorioso,

a asistirme en la última batalla y con tu poderosa arma

arroja a los abismos del infierno,

ese ángel orgulloso y rompedor de promesas que

una vez postraste en una batalla en el cielo.


San Miguel Arcángel,

defiéndenos en la lucha para que no perezcamos

en el juicio supremo.

Amén


Bendición final

Nuestra protección está en el nombre del Señor.

- Qué hizo el cielo y la tierra.

Por intercesión de San Miguel Arcángel, bendícenos Dios Todopoderoso,

Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Amén. 



 
 
 

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