¡QUIERO SER MISERICORDIOSO!
- rccrecreo

- 10 jun 2021
- 2 Min. de lectura
Si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos…
Mateo 5, 20

Infomerciales, sitios web de autoayuda, libros y consignas de psicología popular: Parece que por todo lado eres motivado a no pensar muy profundamente sobre la vida y sus dificultades. Simplemente encuentra una respuesta rápida, y estarás feliz.
Pero la visión fácil de la vida no parece funcionar cuando se trata de vivir nuestro llamado al discipulado, ¿no es cierto? Aunque lo intentemos, no podemos simplemente reducir el plan eterno de salvación de Dios a tres simples pasos. Si fuera tan sencillo, entonces la justicia de los escribas y los fariseos habría sido más que suficiente. Después de todo, ellos eran muy rigurosos.
Entonces, por un lado, tenemos el llamado a una vida de virtud, pero por el otro, necesitamos ser cuidadosos de no pensar en ella en términos de la cantidad de cosas que hacemos, como si fuera dar cinco pasos en lugar de tres. Es mejor pensar en ella en términos de la clase de cosas que hacemos. Por ejemplo, inmediatamente después de decirnos que nuestra justicia debe ser mayor que la de los escribas y fariseos, Jesús nos dice que no nos enojemos unos con otros. El Señor quiere que seamos rápidos para perdonar y gentiles al hablar. Así que parece que la justicia de la que Jesús está hablando no es un asunto de hacer más; se trata de amar más. Implica dar generosamente, perdonar rápidamente y hablar compasivamente.
Sin embargo este es un mensaje desafiante. Jesús nos está pidiendo no hacer menos que ponernos por encima de nuestros defectos y debilidades humanas y amar a otras personas de la misma forma en que él nos ama a nosotros. Por supuesto, él nos ofrece su gracia, pero sigue dependiendo de nosotros elegir este camino de justicia.
¿Has tratado de perdonar a alguien y no has podido? ¿O estás albergando enojo y resentimiento contra una persona? Pídele a Jesús que te ayude a acercarte más a su nivel de santidad. Pídele que te muestre su amor para que puedas amar a tus hermanos en Cristo, e incluso a tus enemigos, cada vez más. No sucederá de la noche a la mañana, pero sucederá si sigues pidiéndoselo. Jesús se encargará de ello.
“Amado Jesús, quiero ser misericordioso, así como tú eres misericordioso.”
2 Corintios 3, 15—4, 1. 3-6 Salmo 85 (84), 9ab. 10. 11-12. 13-14
FUENTE: LA PALABRA CON NOSOTROS
Devocionario Católico



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