Si no consigo barco, iré nadando
- rccrecreo

- 3 dic 2024
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San Francisco Javier emprendió su camino misionero a la edad de 35 años, y en apenas once años, dejó una huella imborrable en vastas regiones como la India, Japón, y otros países. Fue ardiente su deseo de anunciar el Evangelio lo que lo condujo a Japón expresando con fervor: «Si no consigo barco, iré nadando».
Su vida fue un testimonio de valentía y dedicación al servicio del Evangelio.

Nacido en 1506 cerca de Pamplona, España, en el castillo de Javier, Francisco fue enviado a estudiar a la Universidad de París. Allí, su encuentro con San Ignacio de Loyola y la influencia de sus enseñanzas transformaron su vida. Inspirado por las palabras de Jesucristo, «¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si se pierde a sí mismo?», Francisco Javier se convirtió en uno de los fundadores de la Compañía de Jesús.
Su último deseo fue llevar el Evangelio a China, un lugar donde los europeos tenían prohibida la entrada. Logró llegar hasta la isla de Sancián, cerca de Hong Kong, pero fue allí donde la enfermedad lo venció. Falleció el 3 de diciembre de 1552, a los 46 años, con el nombre de Jesús en sus labios. Sorprendentemente, su cuerpo fue hallado incorrupto años más tarde, un signo que muchos consideran un milagro.
Canonizado en 1622 por el Papa, San Francisco Javier sigue inspirando a creyentes y misioneros alrededor del mundo, recordándonos el poder transformador de la fe y el llamado a compartir el amor de Dios en cada rincón del planeta.



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