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CUARESMA DE SAN MIGUEL 2022

“Oren siempre sin desanimarse”

Lc 18,1

Una pandemia ha pasado por la vida del mundo entero dejando otras pandemias que, solapadamente, están apagando las esperanzas, los anhelos, la vida interior de muchos hermanos. Pensábamos que todo lo vivido dejaría corazones y mentes más empáticos y misericordiosos; Que la visión espiritual se abriría paso entre tanta oscuridad y, contrariamente, aunque no de manera generalizada, el individualismo pareciera crecer. La angustia interior, los cansancios, las luchas de poder en gobiernos, instituciones, trabajos, -incluso en familias-, parecen haber crecido, leudado y aumentado su peso durante estos tiempos.


Las miserias del mundo no han cambiado, se han hecho más evidentes. ¿Tendremos los cristianos algo que decir en este contexto?


Necesitamos armarnos, revestirnos de aquella fortaleza y esperanza que devuelve dinamismo a lo que es la vida. Algunos parecen haberse rendido y no es difícil descubrirlo, pues es el fruto maduro que cae de una vida alejada del que es nuestro tesoro. Mons. Jonas Abib no ha dejado de repetir: “quien no adora, no resiste” y muchos han dejado de acercarse a la Fuente de la Vida.


En tiempos como el actual la presencia siempre cercana de San Miguel es gran ayuda pues es el Arcángel, el Príncipe de las Milicias celestiales aquel que, bajo su poderosa protección, nos hace comprender aún más radicalmente la cercanía de nuestro Padre de los Cielos.


San Miguel con su presencia viene a recordarnos que el mal, aunque se manifieste de múltiples formas y maneras no tiene la última palabra porque la última Palabra fue, es y será siempre la del Señor Dios de los Ejércitos.


¿Quién es fuerte como Dios?!

¿Quién es Bueno como Dios?!

¿Quién es poderoso como el Señor, nuestro Dios?!

¿Quién es misericordioso como Él lo es?!

¡Nadie!

Eso grita el Nombre del Príncipe de las Milicias.


Queremos invitarte a dejar al Espíritu Santo gritarlo en tu interior durante esta Cuaresma de San Miguel 2022. Permitiremos que el Espíritu Santo suscite confianza infinita en el Amor de Dios en medio de esta tempestad, incluso entre lágrimas, sin comprender cabalmente lo que está aconteciendo, pero dejando surgir el “Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo”.


Cada año te acompañamos durante la Cuaresma ofreciéndote el oracional que no deja de ser un simple instrumento para que la gracia obre maravillas.

Recuerda: la Cuaresma es un tiempo penitencial. Esta hecha de oración, ayuno e intercesión. Adapta a tus tiempos lo que es propuesto. Deja al Espíritu Santo introducirte en la esencia de esta devoción.

Anhelamos que sean todos fortalecidos en la confianza en la Divina Providencia.

Como es costumbre a las tradicionales oraciones a San Miguel, sumamos un esquema que puede completar el camino espiritual. Durante su desarrollo encontrarás en nuestros portales, -Facebook, Instagram, Blog- subsidios que pueden serte de auxilio.


Una tradición franciscana, la llamada Cuaresma de San Miguel Arcángel, es un tiempo especial de oración y penitencia. Tiene su inicio el día de la Fiesta de la Asunción de Nuestra Señora, 15 de agosto, y termina el día 28 de Setiembre, vísperas de la fiesta en honra a los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.

San Francisco de Asís fue un santo que en su vida mortal procuró nutrir su alma para no enfriar su amor por Jesús, con un espíritu de oración y sacrificio muy grande.


Él realizaba por año tres cuaresmas, además de otro período de ayuno y oración en honra a la Madre de Dios, por la cual tenía un dulce y especial amor, que iba de la Fiesta de San Pedro y San Pablo Apóstol a la fiesta de la Asunción de Nuestra Señora. Fue de un modo muy especial que, en la Cuaresma de San Miguel Arcángel, Dios coronó a Francisco de gracias abundantes, entre ellas la de marcarlo en su cuerpo, por el profundo deseo de imitar a su Hijo Jesucristo, con las señales de su Pasión.


Todas esas cuaresmas eran realizadas en el Monte Alverne. (Alverne: “verna” viene de “vernare”, verbo utilizado por Dante y que significa “hace frío”, hiela).


San Buenaventura dice en “Leyenda Mayor”, en su capítulo 9, párrafo 3 de los escritos biográficos de San Francisco: “un vínculo de amor indisoluble le unía a los ángeles cuyo maravilloso ardor lo ponía en éxtasis delante de Dios e inflamaba las almas de los elegidos”.


Por devoción a los ángeles, celebraba una cuaresma de ayunos y oraciones durante los cuarenta días que siguen a la Asunción de la Santísima Virgen María.

San Miguel, sobre todo, a quien cabe el papel de introducir a las almas al paraíso, era objeto de una devoción especial, en razón del deseo que tenía el santo de salvar a todos los hombres.


Era de conocimiento de Francisco la autoridad que el Arcángel Miguel tiene en el auxilio de las almas, en salvarlas en el último instante de vida y el poder de ir al purgatorio a retirarlas de allí.


Ese era el principal motivo por el cual Francisco realizaba su cuaresma y lo encontramos relatado en la Leyenda Terusiana en el número 93 de su biografía, en la cual el santo va a decir en el año 1224, año en que recibió los estigmas al avistar el monte Alverne en visita a la ermita: “Para honra de Dios, de la Bienaventurada Virgen María y de San Miguel, Príncipe de los Ángeles y de las almas, quiero hacer aquí una cuaresma”


Es en este mismo año que el realizó la primer cuaresma en honra de san Miguel Arcángel y así lo relata la Leyenda Mayor de su biografía. En su primer cuaresma en honra al Glorioso Arcángel Miguel, sintió con mas abundancia que nunca, la suavidad de la contemplación celeste, el ardor de los deseos sobrenaturales, la profusión de gracias divinas transportando hasta Dios un fuego de amor seráfico, y transformado por los arrobos de una profunda compasión en aquel que, en sus extremos de amor, quiso ser crucificado.


Cierta mañana oraba en una de las partes del monte, se aproximaba la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, y vio descender de lo alto del Cielo un serafín de seis alas flameantes, el cual, en un rápido vuelo, llegó cerca del lugar donde estaba el hombre de Dios. El personaje se le apareció no solo munido de alas, sino también crucificado, manos y pies extendidos y atados a una cruz. Dos alas se elevaban por encima de su cabeza, otras dos estaban abiertas para el vuelo, y las dos últimas le cubrían el cuerpo.


Tal aparición dejó a Francisco sumergido en un profundo éxtasis, mientras en su alma se mezclaba la tristeza y la alegría: una alegría desbordante al contemplar a Cristo que se le manifestaba de una manera tan milagrosa y familiar, pero al mismo tiempo un dolor inmenso, pues la visión de la cruz traspasaba su alma con una espada de dolor y de compasión.

Aquel que así externamente aparecía, lo iluminaba también internamente. Francisco comprendió entonces que los sufrimientos de la pasión de modo alguno pueden tocar un Serafín que es un espíritu inmortal. Pero esa visión le fue concedida para enseñar que no era el martirio del cuerpo, sino el amor que incendió su alma que debía transformarlo, volviéndole semejante a Jesucristo.


Después de una conversación familiar, que nunca fue revelada a los otros, desapareció aquella visión, dejándole el corazón inflamado de un ardor seráfico e imprimiéndole en la carne la semejanza externa con el crucificado, como una marca, una señal en la cera que el calor del fuego hizo derretir.


Luego comenzó, como efecto, el aparecer en sus manos y pies de las marcas de los clavos. Cuando el verdadero amor transformó al amigo de Cristo en semejanza de Aquel que él amaba, terminando los cuarenta días previstos en el monte y en soledad, llegó la fiesta de San Miguel; y Francisco, hombre evangélico, descendió del Monte, trayendo la imagen del crucificado, no esculpida en tablas de piedra o de madera por la mano de algún artificio, sino reproducida en su propia carne por el dedo del Dios Vivo.

Francisco para no igualarse a Jesús que quedó 40 días y 40 noches en ayuno total, comió al final de estos días un pedazo de pan y bebió agua pues encontraba indigno igualarse a Jesús.


¿Cuándo comienza y termina la cuaresma de San Miguel?


La Cuaresma de San Miguel Arcángel comienza el 15 de agosto -Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María- y se extiende hasta el 29 de septiembre, cuando celebramos a San Miguel junto con los otros Arcángeles Gabriel y Rafael.

Del 15 de agosto al 29 de septiembre, hay 46 días.

Como sabemos la Cuaresma no sólo se compone de oraciones, sino que además es un tiempo de penitencia, donde el ayuno tiene su parte, es por este motivo que los domingos no se realiza, el domingo es el día en que buscamos enfatizar el Día del Señor.


Dicho esto debemos recordar también que la llamada “Cuaresma de San Miguel”no se restringe a esta época del año, se puede realizar, -y de hecho San Francisco lo hacía-, en otros momentos del año sin interferir con los tiempos litúrgicos fuertes de la Iglesia –Cuaresma, Pentecostés, Navidad-.


¿Cómo rezar la Cuaresma de San Miguel Arcángel?

Se puede rezar individualmente o en grupo, en el momento –horario- más adecuado del día. Por las gracias recibidas, y la experiencia que vivimos es de enorme bendición orarla en familia y es un tiempo ideal para sumergir a los más pequeños en la amistad con San Miguel y los santos Ángeles y sus Ángeles de la Guarda.


¿Es necesario armar un altar?

Lo primero es saber que es muy bueno tener un espacio oracional en nuestras casas, aún sabiendo que, todo lugar, es santificado cuando en él vivimos una fuerte experiencia de encuentro con Nuestro Señor.


Te sugerimos disponer en ése espacio que reservamos en nuestro hogar de una imagen de San Miguel Arcángel, una vela encendida que nos recuerde a Aquel que es Luz del mundo y de nuestras vidas y La Palabra. Sin embargo, más importante que tener estos sacramentales es predisponer nuestro interior al encuentro con la gracia, abriéndonos a la acción del Espíritu Santo permitiendo que Él nos una en comunión de amor con Nuestro Padre del Cielo, con la firme intención de promover el bien y combatir el mal, empezando por el esfuerzo por ser cada uno de nosotros mejor persona cada día, y hacer que nuestras casas se conviertan en nuevos “Betanias” donde el Señor se sienta “como en casa de sus amigos”.


¿Qué pedir durante la Cuaresma de San Miguel Arcángel?


En la Biblia Jesús nos dice: “Pidan y se les dará” (Mt 7,7). También es oportuno traer a la memoria aquellas palabras del apóstol Pablo: “No sabemos ni qué pedir” (Rom 8, 26). Por tanto, podemos suplicar todo lo que entendemos será de bendición en nuestras vidas y, clamar con confianza infinita por intercesión de San Miguel Arcángel en estos días de oración; sin embargo, no podemos dejar de recordar que solo Dios lo sabe todo; sólo Él puede comprender si nuestra intención, si nuestro pedido es oportuno en nuestro camino de santificación y que siempre lo más importante será implorar una fe viva, una fe nueva, renovada y fortalecida que nos permita discernir Su Voluntad.


Jesús mismo nos dejó una enseñanza cuando estuvo angustiado en el Huerto de los Olivos. Él pidió al Padre que si era posible pasara esa copa, ése trago amargo, pero luego dijo: “Padre, que suceda según tu voluntad” (cf. Lc 22,42). Teniendo esto en el horizonte comprendemos que podemos pedir todo, pero que nuestro mayor deseo debe ser hacer la voluntad de Dios, porque no todo es conveniente para nosotros.


Invocación a la Santísima Trinidad

+ En el nombre del Padre

+ y del Hijo

+ y del Espíritu Santo.

Amén


Proclamemos nuestra Fe:

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra….


Juntos decimos:

La Santa Cruz sea mi luz

No sea el demonio mi guía.

¡Apártate, Satanás!

No me sugieras cosas vanas,

Maldad es lo que me brindas,

Bebe tu mismo tu veneno.


Padre nuestro,

que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

Amén


Dios te salve María

llena eres de gracia

el Señor es contigo;

bendita tú eres

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto

de tu vientre, Jesús.


Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la ahora

de nuestra muerte.

Amén


Oración a San Miguel Arcángel

(Pequeño Exorcismo Papa León XIII)


Arcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha; Ampáranos contra la perversidad y acechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y Tú, príncipe de la Celestial Milicia, lanza al infierno con el Divino Poder a Satanás y a los otros malignos espíritus que para perdición de las almas vagan por el mundo.

Amén.

Coronilla a San Miguel Arcángel

(En las cuentas grandes)

Reina de los Cielos y Señora de los Ángeles, que has recibido de Dios,

el poder y la Misión de aplastar la cabeza de Satanás, te pedimos humildemente,

que envíes a las legiones celestiales para que, por tu mandato, persigan a los demonios, los combatan en todas partes,

repriman su audacia y los devuelvan al abismo.

¿Quién como Dios? ¡Nadie como Dios!

¡Oh, buena y tierna Madre!

Tú serás siempre nuestro amor y nuestra esperanza.

¡Oh, divina Madre! Envía a los santos Ángeles para defendernos y rechazar lejos de nosotros al cruel enemigo.

Amén


(En las cuentas pequeñas – 10 veces)

San Miguel y todos los santos Ángeles,

Rueguen por nosotros.

Oraciones finales de sanación y liberación propias de cada decena

Primer Decena


YO (pronuncia aquí tu nombre completo)

EN NOMBRE DE JESUCRISTO

CLAMO SEA ROTA EN MI

Y EN MI FAMILIA,

TODA CONTAMINACIÓN ESPIRITUAL,

TODA FURIA DEL DEMONIO.

TODA ESPADA Y DARDOS INFLAMADOS

SEMBRADORES DE MENTIRAS, TRISTEZAS,

ANGUSTIAS Y DEPRESIONES



*YO, (pronuncia tu nombre)

EN NOMBRE DE JESUCRISTO

TE PROHIBO TOCARME A MI, TOCAR MI FAMILIA.

* YO, (pronuncia tu nombre) EN NOMBRE DE JESUCRISTO TE PROHIBO TOCARME A MI, TOCAR MI FAMILIA

* YO, (pronuncia tu nombre) EN NOMBRE DE JESUCRISTO TE PROHIBO TOCARME A MI, TOCAR MI FAMILIA


Segunda Decena

YO (pronuncia aquí tu nombre completo)

EN NOMBRE DE JESUCRISTO CLAMO SEAN ROTAS en mi y en mi familia,

toda MALDICIÓN, TODO YUGO HEREDITARIO NEGATIVO ME SUMERJO AHORA,

JUNTAMENTE CON TODOS LOS MÍOS, EN LA SANGRE DE JESÚS


* YO, (pronuncia tu nombre) EN NOMBRE DE JESUCRISTO TE PROHIBO TOCARME A MI, TOCAR MI FAMILIA.

* YO, (pronuncia tu nombre) EN NOMBRE DE JESUCRISTO TE PROHIBO TOCARME A MI, TOCAR MI FAMILIA

* YO, (pronuncia tu nombre) EN NOMBRE DE JESUCRISTO TE PROHIBO TOCARME A MI, TOCAR MI FAMILIA


Tercer Decena

YO (pronuncia aquí tu nombre completo)

ME ESCONDO AHORA BAJO LA PROTECCIÓN DEL ALTÍSIMO

Y ME COBIJO BAJO EL MANTO PROTECTOR DE LA VIRGEN MARÍA

Y DE TODOS LOS SANTOS Y SANTAS.

ME COBIJO BAJO LA PODEROSA INTERCESIÓN DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Y DE TODOS LOS ÁNGELES. Y DECLARO AHORA:

JESUCRISTO ES EL SEÑOR DE MI VIDA, DE MI FAMILIA, DE TODO LO QUE TENGO

Y DE TODO LO QUE SOY.

CLAMO QUE LA SANGRE DE CRISTO QUE LAVA Y LIBERA,

HOY, AQUÍ Y AHORA, ME LAVE, ME CURE Y NOS CUBRA CON SU PODER A NOSOTROS, A NUESTRAS FAMILIAS, NUESTRAS CIUDADES Y PAÍSES.

* YO, (pronuncia tu nombre) EN NOMBRE DE JESUCRISTO TE PROHIBO TOCARME A MI, TOCAR MI FAMILIA.

* YO, (pronuncia tu nombre) EN NOMBRE DE JESUCRISTO TE PROHIBO TOCARME A MI, TOCAR MI FAMILIA

* YO, (pronuncia tu nombre) EN NOMBRE DE JESUCRISTO TE PROHIBO TOCARME A MI, TOCAR MI FAMILIA


Cuarta Decena

YO (pronuncia aquí tu nombre completo)

POR MI CASA, POR MIS BIENES,

POR MI VIDA FINANCIERA, POR MI TRABAJO,

POR MIS RELACIONES, POR MI MATRIMONIO,

POR MI ESTUDIO, POR MI NOVIAZGO,

POR MIS AMISTADES, DIGO CON FE:

* YO, (pronuncia tu nombre) EN NOMBRE DE JESUCRISTO TE PROHIBO TOCARME A MI, TOCAR MI FAMILIA.

* YO, (pronuncia tu nombre) EN NOMBRE DE JESUCRISTO TE PROHIBO TOCARME A MI, TOCAR MI FAMILIA

* YO, (pronuncia tu nombre) EN NOMBRE DE JESUCRISTO TE PROHIBO TOCARME A MI, TOCAR MI FAMILIA



Quinta Decena

YO (pronuncia aquí tu nombre completo) CLAMO AHORA, EN NOMBRE DE JESÚS QUE TODO MAL SEA DISIPADO. QUE TODA ENFERMEDAD SEA EXTERMINADA. QUE TODA OPRESIÓN, Y PANDEMIA QUE PESA SOBRE NOSOTROS, SEA DE UNA VEZ DESTRUIDA.

* YO, (pronuncia tu nombre) EN NOMBRE DE JESUCRISTO TE PROHIBO TOCARME A MI, TOCAR MI FAMILIA.

* YO, (pronuncia tu nombre) EN NOMBRE DE JESUCRISTO TE PROHIBO TOCARME A MI, TOCAR MI FAMILIA

* YO, (pronuncia tu nombre) EN NOMBRE DE JESUCRISTO TE PROHIBO TOCARME A MI, TOCAR MI FAMILIA


Letanías de San Miguel Arcángel


Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.


Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.


Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo,

Dios, Espíritu Santo,

Trinidad Santa, un solo Dios,


Santa María, Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.

San Miguel, ruega por nosotros.

San Miguel, lleno de la gracia de Dios,

San Miguel, perfecto adorador del Verbo Divino,

San Miguel, coronado de honor y gloria,

San Miguel, poderoso Príncipe de los ejércitos del Señor,

San Miguel, portaestandarte de la Santísima Trinidad,

San Miguel, guardián del paraíso,

San Miguel, guía y consolador del pueblo israelita,

San Miguel, esplendor y vigor de la Iglesia militante,

San Miguel, honor y alegría de Iglesia triunfante,

San Miguel, luz de los Ángeles,

San Miguel, baluarte de los ortodoxos,

San Miguel, fuerza de los que combaten bajo el estandarte de la Cruz,

San Miguel, luz y confianza de las almas en el último momento de la vida,

San Miguel, socorro certero,

San Miguel, nuestro auxilio en todas las adversidades,

San Miguel, heraldo de la sentencia eterna,

San Miguel, consolador de las almas que están en el Purgatorio,

San Miguel, a quien el señor encomendó recibir las almas después de la muerte,

San Miguel, nuestro Príncipe,

San Miguel, nuestro Abogado,


Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Perdónanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Escúchanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Ten misericordia de

nosotros.


Ruega por nosotros, glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo, para que seamos dignos de sus promesas.


ORACIÓN

Señor Jesús, santifícanos con una bendición siempre nueva,

y concédenos por la intersección de San Miguel,

aquella sabiduría que nos enseña a juntar las riquezas del cielo

y cambiar los bienes temporales por los de la eternidad.

Tú, que vives y reinas por todos los siglos de los siglos.


Consagración a San Miguel Arcángel


Oh noble príncipe de los ángeles, valiente guerrero del Altísimo, celoso defensor de la gloria del Señor, terror de los espíritus rebeldes, amor y deleite de todos los ángeles justos, mi queridísimo Arcángel San Miguel, deseando ser parte del número de tus devotos y servidores, a ti hoy me consagro, me entrego, me ofrezco y coloco, a mi familia y todo lo que me pertenece, bajo tu más poderosa protección. La ofrenda de mi servicio es pequeña, siendo como soy un miserable pecador, pero magnificarás el cariño de mi corazón; a partir de ahora estoy bajo tu apoyo y confío que sabrás ayudarme durante toda mi vida, y obtener para mí el perdón de mis muchos y graves pecados, la gracia de amar a Dios con todo el corazón, a mi querido Salvador Jesucristo y a mi madre María Santísima; obtén para mí las ayudas que necesito para alcanzar la corona de la gloria eterna. Defiéndeme de los enemigos del alma, especialmente en el momento de la muerte. Ven, oh príncipe glorioso, a asistirme en la última batalla y con tu poderosa arma arroja a los abismos del infierno, ese ángel orgulloso y rompedor de promesas que una vez postraste en una batalla en el cielo. San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha para que no perezcamos en el juicio supremo. Amén


Bendición final

Nuestra protección está en el nombre del Señor.

- Qué hizo el cielo y la tierra.


Por intercesión de San Miguel Arcángel, bendícenos Dios Todopoderoso,

Padre e Hijo y Espíritu Santo.

Amén.

ORACIÓN CORAZA DE SAN MIGUEL.


Padre y Señor nuestro,

Señor del Cielo y de la Tierra,

Creador de todo lo visible y lo invisible.

Tuyo, es el Reino, Tuyo es el Poder y la Gloria.

Soberano de nuestros corazones,

Digno de alabanza, Digno de adoración,

mi corazón es todo Tuyo, como Tuyas son mis fuerzas,

mi mente, mi alma, mi cuerpo y mi espíritu.

A Ti te rinden honores cada una de mis células,

Mis entrañas tienen grabado Tu sello de pertenencia.

Tu eres el Soberano, mi Salvador y Redentor.

Tú, Príncipe de la Paz eres mi paz. Mi vida está en Tus manos;

El trono de mi corazón Te pertenece y no hay nada que merezca mi atención,

sino aquello que procede de Ti y a Ti me conduce.


Proclamo el Poder de Tu Santísimo Nombre

sobre cada una de las áreas de mi vida.

Proclamo Tú Soberanía sobre mis pasos,

sobre mis acciones, sobres mis pensamientos,

sobre mis palabras, sobre mis miradas, sobre mis silencios.

Derrama en este momento Tu Sangre Preciosa

como una coraza de protección.

Tú Sangre me cura.

Tu Sangre Redentora mi libera.

Tú Sangre Poderosa me Salva.

Y recibo esa protección, esa fortaleza

que solo viene a mi porque me hiciste uno Contigo,

porque en el Bautismo me engendraste a la Vida Nueva;

porque me hiciste renacer del Agua y del Espíritu

y en Ti está la Autoridad y el Poder

que destierra las fuerzas del maligno

que se quieren apropiar de lo que no les pertenece.


Por eso avanzo, acorazado, fortificado,

en Tú Santísimo Nombre,

contra el reino de las tinieblas que quiere avasallarme.

Con óleo Santo sea ungido mi ser: cuerpo, alma y espíritu;

mi familia y mi trabajo.

Que sean protegidas las entradas y salidas

del territorio que piso y en el cual me muevo;

Que sean cubiertos los techos, los pisos y los muros de mi hogar

para que ningún príncipe del mundo pueda acampar.


Que sean destruidas las fuerzas satánicas

que quieren robar, matar y aniquilar la Vida de la Gracia

que derramas en abundancia

sobre aquellos a quienes amas y proteges.

Que sea invalidado todo plan siniestro contra nosotros, Tus hijos.

Que sean atados y encadenados los principados y potestades,

los soberanos de este mundo y las huestes satánicas

que trabajan en la destrucción de mi comunidad,

de mi país, del suelo que piso, de mi parroquia,

de la Iglesia, de los que estamos sellados

con el Nombre Santo y Soberano de Jesucristo,

Dios y Señor nuestro.


Que sea humillada y pisoteada

la Cabeza de la serpiente por los pies benditos y santos

de la siempre Virgen María.

Que sea levantada y blandida

la espada victoriosa de San Miguel Arcángel

y resuene por los Cielos y la Tierra: ¡¿Quién como Dios?!

Hoy y siempre.

Amén


Comunidad Piedras Vivas

Agosto/Setiembre 2022



 
 
 

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