OREN LOS UNOS POR LOS OTROS PARA SER CURADOS
- rccrecreo

- 7 abr 2021
- 3 Min. de lectura

El secreto de la oración de sanación se encuentra en el Espíritu Santo. El es quien nos hace confiar, amar y esperar. El vuelve suaves las durezas de nuestra vida porque nos da una gracia que nos levanta. El carga con nosotros nuestras pesos. Y, si El nos ayuda a cargar nuestros fardos, también debemos ayudar a quien está sufriendo cerca de nosotros.
Eso quiere decir que después de recibir la oración de sanación también debemos orar por la sanación de otros y ampararlos con nuestro amor, amistad y asistencia. Debemos pensar en aquellos que están cerca de nosotros sufriendo, que están enfermos en el cuerpo y en el corazón; en aquellos que están, de manera particular, afligidos y oprimidos y que, sin tener a quien recurrir, esperan recibir una ayuda por la oración de los hermanos.
¿Qué hacer con aquellos que están abatidos por el dolor y heridos por sufrimientos emocionales y dolencias en su cuerpo? ¿Simplemente vamos a decirles que se conformen, que la vida es así y nos despedimos con un par de palmadas en la espalda después de contarles tantos testimonios de la acción maravillosa del Señor? ¡Ciertamente que no! Jesús no actuaba así. La gracia de Dios se derrama abundantemente cuando existe entre nosotros el amor y el compartir. Por lo tanto vamos a unirnos a todos los otros que están orando con este libro e ingresar ahora en una batalla de oración por los que están sufriendo.
Aunque creas que eres aquel que precisa de más ayuda hoy, por un instante deja de pensar en ti mismo para pensar en el otro. Cuida de tu hermano y confía que Jesús cuidará de ti. Serán dos actitudes: en cuanto a mi, voy a confiar en Dios; en cuanto a mi prójimo, me empeñaré por su sanación como si fuese mía y tendré alegría al verlo alcanzar esa gracia.
El Padre de los cielos tiene especial atención con aquellos que ocupan el último lugar poniendo a los otros en el frente: los últimos serán los primeros. Quien sabe, de verdad, lo que es sufrir debe evitar abrir el camino para si mismo pasando por encima de las necesidades de los otros. ¿Cómo podemos esperar que Dios nos escuche si despreciamos el dolor de aquellos que Jesús tanto ama? ¿No sería eso una injusticia?
Busca primero lo que Dios quiere y “todo lo demás” El prometió darlo multiplicado. El quiere que cuidemos unos de los otros. Si yo rezo solo por mi, entonces, soy yo solo rezando por mi propia sanación. Si rezo por los otros, entonces Dios aplica la oración de los otros también por mi y seremos miles de de personas en oración. ¡Como podría Jesús dejar de escuchar la oración de una multitud cuando El mismo prometió oír la oración de apenas dos o tres personas -siempre que estuviesen de acuerdo una con la otra y reunidos en el nombre de Él!
Nuestra confianza es exactamente esta: que Jesús está aquí con nosotros ahora y nos une en un único y gran clamor. El mismo intercede por nosotros. Por lo tanto, lleva esa oración a alguien que la está necesitando. Vé hasta allá para orar con la calma y la paz del Espíritu Santo. Vé hasta aquellos que están mas enfermos y necesitados de una particular ayuda del Señor, especialmente por los más escondidos y solos, aquellos que no tienen nadie que los anime y los coloque a los pies de Jesús. Y repite con fe: “Jesús, ¡cumple tu palabra y sana a este hermano mío! ¡Dale fuerzas y alegría! ¡Alivia su dolor! ¡Llena de paz su corazón!
Marcio Mendes. Pasos para una sanación y liberación completa Editorial Canción Nueva Adaptación del original en portugués.



Comentarios